Lionel Messi avanzó con una demanda en la Corte del Distrito Sur de Nueva York contra una red de vendedores online acusados de comercializar productos falsificados con la marca MESSI.
La acción, impulsada junto a su empresa LMGM, apunta contra individuos y estructuras digitales que operan en marketplaces globales. El objetivo es frenar el uso no autorizado de su marca y proteger un negocio que mueve millones.
El expediente describe una operatoria cada vez más común en el comercio electrónico.
Los acusados crean tiendas virtuales en plataformas como Temu y Walmart y allí ofrecen productos que aparentan ser oficiales, pero en realidad son imitaciones sin licencia.
Para amplificar el alcance, utilizan técnicas de posicionamiento, redes sociales y múltiples cuentas. También rotan identidades y dominios para evitar controles.
El esquema incluye pagos en dólares, envíos internacionales y transferencia de fondos al exterior, lo que complica el seguimiento judicial.
Messi inicia una guerra judicial por el uso indebido de su marca
El problema no es solo legal, es económico. La venta de productos falsificados genera confusión en consumidores y erosiona el valor de la marca, al tiempo que también afecta la confianza en el ecosistema digital.
Los abogados de Messi sostienen que los acusados no tienen autorización para usar la marca del astro, algo que configura una violación directa de propiedad intelectual y competencia desleal.
Además, advierten que los productos no cumplen estándares de calidad, algo que expone a los compradores a riesgos.
El expediente revela tácticas diseñadas para operar en las sombras. "Los vendedores abren nuevas cuentas de forma constante, usan nombres ficticios y dispersan fondos en múltiples jurisdicciones", precisa el abogado experto en consumo Juan Buceracovich. "Ese modelo dificulta la identificación de responsables", agrega el especialista.
La corte, a cargo del juez Edgardo Ramos, aceptó mantener bajo reserva la identidad de los acusados y parte de la documentación. Las pruebas incluyen capturas de tiendas online, productos ofrecidos y análisis de expertos en comercio electrónico.
La demanda busca medidas concretas. Los abogados solicitan bloquear cuentas, frenar ventas y eliminar productos falsificados. También reclaman la devolución de ganancias obtenidas por los acusados.
Un caso que expone los límites del eCommerce
El pedido económico puede escalar fuerte. La indemnización puede ir desde u$s1.000 hasta u$s2.000.000 por cada uso indebido de la marca, o incluso triplicar las ganancias generadas.
El caso se apoya en el Lanham Act, la ley federal de marcas en Estados Unidos, junto con normativa del estado de Nueva York.
El crecimiento de marketplaces globales abre oportunidades, pero también zonas grises. Miles de vendedores operan sin controles estrictos y la falsificación encuentra terreno fértil.
Este caso apunta a marcar un límite. "El futbolista (seguramente su entorno) se enojó con los chinos que venden productos en Temu y les metió una demanda por uso indebido de marca", resume Buceracovich.
Entretanto, la industria observa si la justicia avanza. De ser así, el impacto puede redefinir cómo las plataformas gestionan vendedores, marcas y controles.
El comercio digital ya no es solo tecnología. También es regulación, reputación y poder económico.