Desde el sábado 21, todos los comercios, restaurantes y supermercados de Nueva York están obligados por ley a aceptar pagos en efectivo.
La medida busca garantizar el acceso universal a bienes y servicios, sobre todo para aquellos segmentos que no están bancarizados.
El proyecto S4153A, conocido como "ley del efectivo", no solo establece que ningún local puede rechazar dinero físico como forma de pago, sino que además prohíbe cobrar tarifas adicionales a quienes opten por esta modalidad.
La legislación fija obligaciones concretas y excepciones para los comercios:
- Contar con al menos una caja habilitada para recibir pagos en efectivo
- Garantizar siempre cambio disponible para operaciones cotidianas
- No aplicar recargos ni condiciones especiales a quienes elijan pagar en efectivo
- Los comercios no están obligados a aceptar billetes grandes de más de u$s20 dólares
- La obligación de aceptar efectivo aplica solo a transacciones presenciales
- Por la escasez de centavos, los comercios podrán decidir si ajustan el total a la baja o al alza
Las organizaciones de defensa del consumidor celebraron la medida, porque beneficia a personas mayores, migrantes y trabajadores informales que dependen del efectivo.
Sin embargo, algunos empresarios se quejaron de los costos de adaptación, ya que muchos locales habían migrado a sistemas 100% digitales.
Habrá multas para quienes rechacen efectivo
Las sanciones previstas en la nueva normativa son claras y progresivas: los comercios que rechacen pagos en efectivo enfrentarán multas de hasta u$s1.000 en una primera infracción, mientras que los reincidentes deberán pagar hasta u$s1.500 por cada caso adicional.
"Los neoyorquinos tienen derecho a recibir servicio sin importar cómo elijan pagar. Los comercios no pueden negar el acceso a necesidades básicas como comida y ropa al rechazar efectivo o cobrar más por ese motivo", explicó la fiscal general Letitia James.
Y agregó: "No dudaré en hacer cumplir esta ley para proteger a los consumidores en todo nuestro estado".