El impuesto a los Ingresos Brutos encabeza nuevamente el ranking de presión tributaria en el país, según la última encuesta de KPMG.
El gravamen, principal fuente de recaudación de las provincias, se aplica en cada eslabón de la cadena productiva y comercial. Ese esquema provoca que el tributo se acumule y termine encareciendo los precios finales mucho más de lo que reflejan sus alícuotas.
La encuesta de KPMG refleja el rechazo empresarial al tributo, señalado por empresarios y especialistas como el más distorsivo y el que más desalienta la inversión.
El 61% lo calificó como el tributo más nocivo, frente al 54% del año anterior, mientras que el IVA quedó muy atrás con apenas un 12% de menciones. La encuesta, realizada entre más de 80 especialistas y empresarios, muestra que:
- El 60,81% considera que Ingresos Brutos es el impuesto que más encarece productos y servicios
- El 83,78% de las compañías acumula saldos a favor por pagos en exceso debido a regímenes de retención
- Solo un 16% no tiene saldos pendientes, lo que refleja el impacto financiero del sistema
En cuanto a expectativas, el 57,97% cree que la presión fiscal seguirá igual en 2026. El 81,16% planea sostener sus inversiones, aunque apenas un 4% prevé expandirse.
Un dato revelador es que el 35,14% reconoció que el marco fiscal los obligó a desinvertir, mientras que el resto lo calificó como neutro.
Ranking de provincias y percepción institucional
La provincia de Buenos Aires se mantiene como la de mayor presión fiscal del país, seguida por Misiones y la Ciudad de Buenos Aires. Córdoba y Tucumán completan el Top 5.
CABA, Buenos Aires y Santa Fe fueron las que más aumentaron alícuotas en 2025, lo que reforzó la percepción de desaliento a la producción.
Misiones y Tucumán, por su parte, figuran entre las provincias cuyo esquema impositivo se traduce en una reducción en la oferta de bienes y servicios para sus habitantes.
La encuesta también indagó sobre el rol de organismos administrativos y judiciales. La Corte Suprema de Justicia obtuvo la mejor calificación en "objetividad fiscal" con un puntaje de 6,24.
El Ministerio de Economía fue señalado como el interlocutor más confiable para el sector privado. En cambio, las agencias provinciales recibieron notas bajas: AGIP alcanzó 5,55 y ARBA apenas 3,93, aunque mejor que el 3,56 del año anterior.
La persistencia de Ingresos Brutos como principal fuente de recaudación provincial refleja un problema estructural del sistema tributario argentino.
Aunque las empresas mantienen sus planes de inversión, casi el 90% de los encuestados no percibe interés en los gobiernos provinciales por ofrecer incentivos o avanzar en reformas de coparticipación.