En un lunes de extrema tensión para los mercados internacionales, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció una prórroga de cinco días en su amenaza de bombardear plantas eléctricas en Irán. La medida, comunicada a través de su red social Truth Social, busca dar aire a las negociaciones para reabrir el Estrecho de Ormuz, el corredor marítimo por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial y que hoy se encuentra bajo un férreo control de la Guardia Revolucionaria iraní.
"Hemos tenido conversaciones muy buenas y productivas que podrían dar lugar a una resolución completa", escribió Trump, aunque aclaró que la suspensión de los ataques está "sujeta al éxito de las discusiones en curso". Mientras tanto, la economía real ya siente el impacto: desde que comenzó la guerra el pasado 28 de febrero, el precio del petróleo ha subido un 55%.
El impacto en el bolsillo: Petróleo baja a menos de u$s100
Para el inversor y el consumidor argentino, el conflicto no es lejano. El crudo Brent, estándar internacional, inició la jornada arriba de los u$s113 por barril. Este encarecimiento de la energía genera un efecto dominó que ya se traduce en:
- Combustibles: Presión alcista en los surtidores locales por el costo de importación de gasoil y naftas premium.
- Alimentos: El costo del transporte internacional de mercancías se disparó, encareciendo productos importados y logística interna.
- Industria: Gigantes globales como LG Chem ya informaron el cierre de plantas por la falta de insumos derivados del petróleo, como la nafta virgen utilizada para plásticos.
El Estrecho de Ormuz: El "cuello de botella" del mundo
Irán insiste en que la vía navegable sigue abierta, pero "no para Estados Unidos, Israel o sus aliados". Este bloqueo parcial ha causado estragos en los mercados energéticos y ha puesto en peligro el suministro de gas licuado y crudo hacia Asia y Europa.
"Ningún país será inmune a los efectos de esta crisis si continúa en esta dirección", advirtió Fatih Birol, jefe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). La preocupación no es solo el precio, sino el desabastecimiento. Irán ha amenazado con minar todas las rutas de acceso al Golfo Pérsico si se produce una invasión terrestre, lo que dejaría fuera de servicio plantas desalinizadoras de agua potable y centrales eléctricas en toda la región.
¿Hacia una resolución o una escalada mayor?
Aunque Trump habla de "conversaciones productivas", la realidad en el terreno sigue siendo febril. Israel lanzó este lunes una nueva ola de ataques contra infraestructura en Teherán, mientras que las defensas aéreas de Emiratos Árabes intentan interceptar fuego iraní.
El conflicto ya se ha cobrado más de 2.000 vidas en la región y ha desplazado a millones. Sin embargo, los próximos cinco días de "tregua" dictados por Washington serán determinantes para saber si el petróleo encontrará un techo o si el mundo deberá prepararse para una nueva disparada de precios que golpee aún más la inflación global.
El anuncio de Trump funciona como una válvula de escape temporal para un mercado que está al borde del colapso. Para el ahorrista, la recomendación de los expertos de la City sigue siendo la misma: cautela extrema y diversificación en activos de energía (como los CEDEARs de Vista o Exxon) que actúen como cobertura ante una crisis que, por ahora, solo ha ganado cinco días de tiempo.