El sistema financiero corporativo cambió de ritmo. Las empresas no solo operaron con mayor frecuencia, sino que también movieron más dinero y sofisticaron su estructura financiera.
El último informe del índice Interbanking puso cifras a este fenómeno. Durante 2025, las compañías procesaron 146 millones de transferencias B2B por un total de $2.048 billones.
Si bien el volumen se mantuvo estable, el dato relevante apareció en los montos, que crecieron 52,5% interanual y superaron a la inflación.
El resultado expuso que no se trató solo de una mayor cantidad de operaciones, sino de transacciones con tickets más elevados.
El avance no se limitó a los montos, sino que impactó de lleno en la arquitectura financiera de las firmas. El promedio de cuentas bancarias por empresa alcanzó un récord de 9,2, marcando la primera vez que el sistema superó ese umbral. El dato reflejó una mayor diversificación y una gestión más profesional del flujo de fondos.
En paralelo, creció la base de empresas dentro del sistema. Los CUIT jurídicos pasaron de 487.590 en 2021 a más de 560.000 en 2025. En el último año se sumaron más de 42.000 compañías, frente a una salida de casi 28.000, algo que dejó un saldo neto positivo. La foto fue clara: más empresas operaron en el sistema y lo hicieron con mayor complejidad.
El dólar ganó terreno en las operaciones
Uno de los puntos destacados apareció en las transferencias en moneda extranjera. Aunque las operaciones en dólares representaron 1,6% del volumen total, crecieron con fuerza y alcanzaron los $33,2 billones, mostrando un salto de 80,5% interanual en montos.
También aumentó la cantidad de transacciones, con más de 690.000 operaciones en dólares durante el año.
Incluso las transferencias de sueldos en moneda extranjera superaron las 23.000. La Ciudad de Buenos Aires concentró más de 70% de estos movimientos, seguida por Mendoza y Entre Ríos, que mostraron un crecimiento sostenido. El dólar volvió a ganar protagonismo en la operatoria corporativa.
El análisis sectorial marcó diferencias nítidas. El comercio concentró la mayor cantidad de transferencias, con más de 24 millones de operaciones, consolidándose como el motor en términos de volumen.
Por su parte, la industria manufacturera lideró en montos, ya que superó los $407 billones y se posicionó como el sector más relevante por el capital movilizado.
Otros segmentos también mostraron dinamismo. Información y comunicaciones creció 88% en montos, mientras que Energía avanzó más de 70%, sectores que consolidaron la tendencia hacia la digitalización y la escala. En el extremo, la minería registró el ticket promedio más alto: cada operación rondó los $67 millones, cifra que se ubicó muy por encima del promedio general.
El Interior ganó protagonismo
El mapa geográfico también rotó. Si bien la Ciudad de Buenos Aires siguió al frente en volumen total, el crecimiento más robusto apareció en el interior. La región Centro (Córdoba, Santa Fe y La Pampa) lideró la expansión con un aumento del 64,4% en montos transferidos, con Santa Fe traccionando ese crecimiento.
Cuyo también dio señales positivas. Mendoza se posicionó como un polo dinámico para la incorporación de nuevas empresas.
El dato reflejó una mayor federalización del sistema financiero corporativo.
Los números del informe dibujaron un sistema que maduró. Las empresas adoptaron herramientas digitales, diversificaron cuentas y elevaron su volumen operativo.
El crecimiento no mostró saltos bruscos, sino una tendencia sostenida.
La clave apareció en la calidad del cambio: las finanzas corporativas ya no giraron solo en torno a la cantidad de transacciones, sino que el foco pasó al tamaño, la eficiencia y la gestión estratégica. El sistema financiero acompañó este proceso, donde la digitalización dejó de ser una opción para transformarse en el cimiento de la operatoria empresarial.