Un informe internacional reveló que el oro ilegal extraído de la Amazonia se está intercambiando por USDT, la stablecoin más utilizada en el mundo, como mecanismo para eludir sanciones y controles bancarios.

Venezuela aparece como el centro neurálgico de estas operaciones, que mueven miles de millones de dólares y aceleran la deforestación en la región.

La investigación, realizada por la Global Initiative Against Transnational Organized Crime (GI-TOC), expone cómo el comercio ilícito de oro amazónico se modernizó mediante el uso de criptomonedas.

En particular, Tether (USDT) se volvió la herramienta preferida para liquidar transacciones, dado que mantiene una paridad 1:1 con el dólar estadounidense y permite mover grandes volúmenes de dinero sin pasar por el sistema financiero tradicional.

El reporte detalló que Venezuela se volvió un hub clave para el oro ilegal proveniente de Brasil y Guyana.

En esas regiones, las operaciones de minería clandestina generan ingresos multimillonarios que luego son canalizados a través de USDT, evitando sanciones internacionales y controles regulatorios.

Denuncian que el oro ilegal de la Amazonia se intercambia por USDT en Venezuela

Solo en 2025, estas actividades habrían generado u$s2.200 millones en ingresos, gran parte de ellos liquidados en criptomonedas.

La dinámica del mercado negro se sofisticó en este tiempo: los grupos criminales utilizan billeteras digitales y plataformas de intercambio para mover el capital, lo que dificulta el rastreo de las operaciones.

Este esquema alimenta redes de lavado de dinero y también profundiza el impacto ambiental, ya que la minería ilegal en la Amazonia está directamente vinculada a la deforestación, contaminación de ríos y desplazamiento de comunidades indígenas.

El uso de USDT en estas transacciones refleja una tendencia más amplia: las criptomonedas se han convertido en instrumentos de doble filo. Por un lado, ofrecen eficiencia y liquidez en mercados legítimos; por otro, son utilizadas para facilitar el comercio ilícito y evadir sanciones.

En este caso, el oro amazónico se convierte en un activo que, al ser tokenizado en la práctica mediante stablecoins, circula con mayor facilidad en el mercado internacional.

Organizaciones ambientales y de derechos humanos advirtieron que este esquema amenaza con consolidar un círculo vicioso: la minería ilegal financia redes criminales, estas redes utilizan USDT para expandir sus operaciones y, en consecuencia, la presión sobre la Amazonia se intensifica.

La falta de controles efectivos sobre las transacciones digitales en países con economías inestables facilita que el oro ilegal se convierta en dólares digitales sin dejar rastro en el sistema bancario.

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