El cambio redefine las obligaciones de los corredores de bolsa (broker-dealers): bajo la nueva propuesta, ya no estarán sujetos a los protocolos de recopilación de información y revisión de cotizaciones cuando operen con activos digitales. La regla quedaría restringida exclusivamente a valores de renta variable.
El impulso viene desde la cúpula del organismo. Paul Atkins, presidente de la SEC, fue directo: "Las regulaciones deben adaptarse adecuadamente para ajustarse a la clase de activos a la que se aplican".
Para Atkins, la propuesta "aclararía las obligaciones regulatorias al publicar cotizaciones y confirmaría lo que siempre se entendió: la Regla 15c2-11 se aplica a los valores de renta variable".
La movida rompe con la filosofía de la administración anterior, que aplicaba una estrategia de "regular mediante la ejecución": obligar a las empresas del sector cripto a cumplir normas técnicamente incompatibles con la naturaleza descentralizada de estos activos.
El proceso es público. Tras la publicación en el Registro Federal, se abre un período de comentarios de 60 días para que participantes del mercado y el público en general expresen sus opiniones.
El mensaje de fondo es claro: la SEC ya no visualiza a bitcoin bajo el mismo lente que una acción corporativa.
Al confirmar que estas reglas "no fueron construidas para los criptoactivos", el regulador busca eliminar la ambigüedad regulatoria que frenó la innovación del sector durante años y establecer un entorno operativo más predecible para la industria.