La Fundación Ethereum prepara una nueva estrategia para que su red se convierta en una capa de confianza para la IA, en un contexto donde los sistemas automáticos empiezan a intervenir cada vez más en finanzas, software y ciberseguridad.
El objetivo de la iniciativa es que Ethereum funcione como infraestructura neutral para coordinar identidad, confianza y pagos entre agentes inteligentes.
Según indicó Davide Crapis, responsable de IA dentro de la organización, el crecimiento de agentes autónomos obligará a contar con una base pública que permita:
- verificar la identidad
- nivel de reputación de cada sistema
- la liquidación de intercambios de valor
Su plan se basa en ejecutar la IA como si fuera de la blockchain, en servidores tradicionales, pero la coordinación entre agentes necesita una referencia común que no dependa de una empresa centralizada.
Desde su visión, Ethereum funcionaría como una capa pública de verificación para la IA, donde se registren identidades, historiales y pruebas que respalden acciones realizadas fuera de la cadena.
En la práctica, el esquema será híbrido, ya que el entrenamiento y la ejecución de los modelos ocurrirán fuera de la red, mientras que la red serviría para:
- descubrir agentes
- consultar su reputación
- canalizar pagos
- anclar evidencias criptográficas sobre resultados
Las criptomonedas y la IA se alían dentro de la red
Crapis comparó ese modelo con un sistema abierto de reputación, combinado con rieles de pago, pensado para un entorno donde las propias IA interactúan, cooperan o compiten entre sí.
Para acompañar ese escenario, la Fundación Ethereum también impulsa estándares que permitan definir identidades y relaciones de confianza entre agentes, de modo que distintos servicios puedan entenderse entre sí sin depender de reglas privadas de cada plataforma.
El objetivo es evitar que el ecosistema de agentes de IA quede fragmentado en sistemas cerrados, donde cada proveedor controle su propio registro de reputación y determine quién es confiable.
En paralelo, la Fundación trabaja en una segunda línea enfocada en trasladar a la IA los valores históricos del ecosistema cripto, como:
- privacidad
- apertura
- resistencia a la censura
- seguridad
El énfasis en privacidad responde a un problema creciente: el uso de servicios de IA centralizados que genera grandes volúmenes de datos sobre los usuarios, desde consultas hasta patrones de comportamiento.
En ese marco, la apuesta de la Fundación Ethereum es que la red pueda transformarse en una infraestructura de respaldo para preservar identidad, reputación y control del usuario, en un futuro donde la IA sea la nueva interfaz de Internet y la confianza pase a ser una pieza central de la infraestructura digital.