La tensión entre la Casa Blanca y el sistema financiero tradicional escaló a un nuevo nivel este martes. Donald Trump arremetió contra los grandes grupos bancarios, acusándolos de socavar y tomar como "rehén" la Ley GENIUS, el ambicioso proyecto que busca regular la estructura del mercado de criptomonedas y stablecoins en Estados Unidos.
"La Ley Genius está siendo amenazada por los bancos, y eso es inaceptable. No lo vamos a permitir", disparó el presidente a través de su plataforma Truth Social.
Para Trump, el estancamiento legislativo no es un problema técnico, sino un intento de los bancos -que hoy obtienen "beneficios récord"- por proteger su hegemonía frente a un sector cripto que amenaza con drenar los depósitos de las cuentas tradicionales.
El conflicto de fondo: el pago de intereses
La manzana de la discordia es el rendimiento de las stablecoins. Mientras que la Ley GENIUS (aprobada por el Congreso en julio) prohíbe a los emisores pagar intereses directamente a los usuarios, deja un "vacío legal": permite que terceros, como los exchanges (Coinbase, Binance, etc.), ofrezcan rendimientos a quienes hacen holding de estos dólares digitales.
Los bancos consideran que esto es una competencia desleal que podría provocar una fuga masiva de capitales del sistema bancario hacia el ecosistema cripto. Por ello, presionan para que la nueva legislación prohíba todo tipo de pago de rendimiento, una postura que provocó que gigantes como Coinbase retiraran su apoyo al proyecto en enero, dejando la ley congelada en el Comité Bancario del Senado.
"O lo aprobamos, o el negocio se va a China"
Trump, que busca una victoria política clave de cara a las elecciones de mitad de mandato en noviembre, advirtió sobre las consecuencias geopolíticas de este freno. "Estados Unidos necesita completar la estructura del mercado lo antes posible o nuestra poderosa criptoagenda acabará en China y otros países", aseguró el mandatario.
En la visión de la Casa Blanca, la Ley CLARITY (la versión de la Cámara de Representantes) es la solución más viable. El representante republicano French Hill sugirió que, si el Senado no logra destrabar su propio texto por la presión bancaria, debería adoptar directamente la Ley Clarity, que ya cuenta con un amplio consenso bipartidista y define a las stablecoins puramente como un medio de pago y no como un instrumento de inversión.
200 millones de razones para acelerar
La presión no solo es retórica. Los grupos de presión del sector cripto ya han recaudado más de u$s200 millones para respaldar a candidatos pro-industria en los próximos comicios. Para Trump, lograr un "buen acuerdo" entre los bancos y la criptoindustria no es solo una cuestión económica, sino un componente esencial de su plataforma de soberanía tecnológica.
Por ahora, tras tres reuniones en la Casa Blanca este año sin éxito, la moneda sigue en el aire. La industria espera señales claras: mientras los bancos temen por su estabilidad financiera, el ecosistema cripto exige que no se asfixie la innovación que hoy permite a millones de usuarios dolarizarse y obtener ganancias de forma digital.