La reciente escalada de tensiones geopolíticas en el Estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos del planeta, colocó a Bitcoin (BTC) frente a un escenario que trasciende el universo cripto y se adentra en la economía global.

Aunque aún no se confirmó un cierre formal del estrecho, por donde transita cerca del 20 % del suministro mundial de petróleo, la creciente actividad militar y las amenazas de interrupciones operativas ya encendieron alarmas en los mercados energéticos.

Las primas de seguro para petroleros se dispararon más del 50%, reflejando el riesgo percibido por la comunidad financiera y que este fenómeno podría afectar también a la criptomoneda.

Un aumento sostenido en los precios del crudo, que según analistas podría alcanzar niveles de u$s120 a u$s130 por barril si la disrupción se prolonga, tiene el potencial de generar un efecto dominó en toda la economía.

¿Cómo podría afectar a Bitcoin?

El impacto no proviene directamente del petróleo, sino de cómo una crisis energética puede trasladarse a variables macroeconómicas claves, como una posible inflación global al alza.

Esto se debería a que el encarecimiento de la energía se traduce en mayores costos de transporte y producción, presionando al alza los índices de precios al consumidor.

Bitcoin (BTC) reacciona al conflicto de Medio Oriente con volatilidad positiva

Por otro lado, si la inflación se mantiene elevada, los bancos centrales, especialmente la Reserva Federal de Estados Unidos, podrían postergar o incluso revertir recortes de tasas esperados, endureciendo las condiciones financieras.

Se debe tener en cuenta también que, en escenarios de rendimientos reales en alza y liquidez más escasa, los inversores tienden a reducir la exposición en activos volátiles como Bitcoin, favoreciendo activos considerados más seguros.

Los datos de mercado muestran que Bitcoin experimentó ventas tras las noticias de escalada militar en Oriente Medio, con caídas que lo llevaron por debajo de los u$s64.000 antes de una recuperación parcial.

A nivel técnico, indicadores como el RSI cayeron a niveles históricamente bajos, sugiriendo condiciones de sobreventa que algunos analistas interpretan como posibles puntos de rebote, aunque otros advierten que la presión bajista podría persistir.

Por otro lado, el temor generalizado entre operadores es que una prolongación de la crisis en la región petrolera sirva de catalizador para una corrección más amplia en activos de riesgo, con ventas masivas tanto en criptomonedas como en acciones.

Sin embargo, otros analistas señalaron que Bitcoin también mostró cierta resiliencia, ya que recuperó terreno después de los primeros impactos de volatilidad.

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