La apertura de los mercados este lunes 2 de marzo de 2026 estuvo marcada por un clima de extrema cautela y aversión al riesgo. La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán provocó una reacción sísmica en los indicadores internacionales: los futuros del Dow Jones y el S&P 500 registraron caídas iniciales superiores al 1%, mientras que el precio del petróleo experimentó saltos de hasta dos dígitos ante el temor de un bloqueo logístico global.
El foco de preocupación de la City global está puesto en el Estrecho de Ormuz, una arteria vital por la que circula el 20% del crudo mundial. Un cierre prolongado de este paso, advierten los analistas, podría llevar el barril por encima de los u$s100, reavivando los fantasmas de la inflación internacional.
Asia en rojo y Wall Street bajo presión
El impacto comenzó en Oriente, donde el índice Nikkei 225 de Japón llegó a desplomarse más de un 2%, arrastrando a plazas clave como Hong Kong (-1,6%) y Singapur (-1,9%).
En Estados Unidos, los futuros reflejan la misma tendencia negativa, con inversores desprendiéndose de activos de riesgo ante la incertidumbre.
"Los ataques han reavivado el riesgo geopolítico. Por ahora el mercado descuenta un conflicto limitado, pero si la escalada se prolonga, el impacto puede ser sistémico", señaló Adam Hetts, jefe global de Multi-Activos en Janus Henderson.
El oro y el petróleo: los protagonistas del lunes
En este escenario de "vuelo a la calidad" (flight to quality), los activos de refugio volvieron a brillar:
- Oro: El metal precioso avanzó un 1,9%, cotizando en u$s5.378,88 la onza, acercándose a sus récords históricos de enero.
- Petróleo: Los contratos llegaron a subir un 13% en las primeras operaciones. El West Texas Intermediate (WTI) se estabilizó luego con un avance del 7,3%, situándose en torno a los u$s71,94.
- Metales industriales: La plata y el cobre también acompañaron la tendencia alcista, reflejando el encarecimiento de las materias primas.
Ajay Rajadhyaksha, jefe global de investigación de Barclays, lanzó una advertencia tajante: "Aún no es momento de comprar la baja. El riesgo-recompensa no parece atractivo". Según el experto, habría que esperar una caída mayor al 10% en las acciones para considerar una entrada segura.