La cifra parece difícil de creer al escucharla por primera vez, pero proviene directamente del cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, quien presentó una ambiciosa propuesta técnica.
El 27 de febrero publicó una hoja de ruta detallada que explica cómo la red podría multiplicar por mil su capacidad transaccional actual sin excluir a pequeños operadores de nodos.
El documento, al que denomina informalmente Strawmap, organiza el plan en tres frentes problemáticos claramente definidos: ejecución, datos y estado como pilares técnicos para su desarrollo progresivo estratégico integral sostenible.
La actualización Glamsterdam y las mejoras de corto plazo
La actualización más cercana en el calendario es "Glamsterdam", un cambio de protocolo que introduce listas de acceso a nivel de bloque para permitir validaciones paralelas.
Este ajuste técnico posibilita que distintas partes de un bloque se procesen simultáneamente, en lugar de seguir un esquema estrictamente secuencial como ocurre actualmente en la red.
Además, optimiza el uso de cada ranura de bloque de 12 segundos, habilitando un mayor empaquetamiento de transacciones sin comprometer estabilidad ni seguridad operativa.
Buterin explicó en X: "Ahora, escalado. Hay dos categorías aquí: a corto plazo y a largo plazo. El escalado a corto plazo lo he escrito en otro lugar".
En su publicación detalló los componentes clave del escalado inmediato:
- Las listas de acceso por bloque habilitan validación simultánea de bloques completos.
- ePBS permitirá utilizar mayor porción temporal de cada ranura para verificación.
- El gas se ajustará dinámicamente al costo real de ejecución.
El desarrollador admitió que estos cambios, combinados con mejoras en el software de cliente, podrían estabilizar la red sin necesidad inmediata de alcanzar el ambicioso objetivo 1.000x.
Si el uso real permanece contenido, incluso planteó que priorizar otras mejoras podría resultar más razonable que ejecutar la expansión total prevista inicialmente.
Ethereum apuesta fuerte por tecnología ZK
El componente más ambicioso de la hoja de ruta de Ethereum se enfoca en incorporar máquinas virtuales de conocimiento cero, conocidas como ZK-EVM, como eje central para redefinir la escalabilidad futura de la red.
En lugar de exigir que cada validador reprocese todas las transacciones para confirmar su validez, este esquema permite verificar pruebas criptográficas, reduciendo significativamente la carga computacional requerida en cada bloque validado.
El cronograma delineado por Vitalik Buterin prevé que un grupo reducido de validadores comience a implementar esta metodología en 2026, con una expansión más amplia proyectada hacia 2027.
Si la adopción progresa según lo previsto, el límite máximo de capacidad de Ethereum podría ampliarse de forma sustancial sin forzar a los operadores de nodos a invertir en hardware más costoso.
El desafío oculto del crecimiento del estado
Vitalik Buterin advirtió que el crecimiento del estado constituye un desafío independiente y subestimado dentro de Ethereum, ya que cada contrato inteligente grande añade datos permanentes que todos los nodos deben almacenar obligatoriamente.
Ese almacenamiento acumulativo incrementa progresivamente los requisitos técnicos y el costo operativo de ejecutar un nodo completo, elevando barreras de entrada y tensionando el equilibrio entre escalabilidad, descentralización y sostenibilidad económica.
Como respuesta, propone separar el gas asociado al estado del límite tradicional de transacciones, permitiendo que los contratos extensos sigan desplegándose, pero con tarifas alineadas al costo real de almacenamiento.
El objetivo de escalar Ethereum por 1.000 se plantea como techo de largo plazo y dependerá estrictamente de que cada etapa previa funcione según lo previsto.