En un giro que podría marcar un nuevo hito en la integración entre las finanzas tradicionales y los activos digitales, el administrador de inversiones Grayscale Investments presentó formalmente ante la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos una solicitud para convertir su actual fondo de Aave en un ETF (Exchange-Traded Fund) al contado.
Este movimiento amplía notablemente el alcance de los productos regulados basados en criptomonedas más allá de los tradicionales Bitcoin (BTC) y Ethereum (ETH), sugiriendo un renovado interés institucional por activos descentralizados de finanzas (DeFi) menos convencionales.
La iniciativa contempla renombrar el producto como Grayscale Aave Trust ETF y listarlo en la bolsa NYSE Arca bajo el ticker GAVE. A diferencia de muchos fondos que utilizan derivados o estructuras complejas, este ETF está diseñado para mantener directamente tokens AAVE, lo que –si se aprueba– le daría exposición al mercado de préstamos descentralizados a través de un vehículo financiero bajo regulación tradicional. La propuesta también designa a Coinbase como custodio y corredor principal, y prevé una comisión de gestión del 2,5 %.
Más allá de Bitcoin y Ethereum: por qué Aave
Hasta ahora, la mayoría de los ETF cripto con aprobación o mayor tracción han estado ligados a los dos principales activos por capitalización de mercado: Bitcoin y Ethereum. Estos fondos han servido como punto de entrada para inversores institucionales que buscaban exposición a criptoactivos sin los desafíos operativos de comprar y custodiar los tokens directamente. Por ejemplo, los ETF de BTC y ETH han registrado volúmenes sustanciales desde sus respectivos lanzamientos en EE. UU., con cientos de millones de dólares en entradas netas en días recientes.
Sin embargo, la solicitud de Grayscale por Aave indica una posible expansión estratégica hacia activos que representan protocolos de utilidad real en el ecosistema DeFi. Aave, conocido por ser uno de los mayores protocolos de préstamos descentralizados, mantiene más de u$s27.000 millones en valor total bloqueado (TVL), una métrica que mide la liquidez enganchada en contratos inteligentes de la plataforma. Esta escala de actividad sugiere que Aave no es solo un token de especulación, sino un componente estructural del crecimiento DeFi, lo que podría justificar su inclusión en un producto regulado como un ETF.
Además, esta presentación no es única en su tipo. En diciembre de 2025, Bitwise Asset Management también presentó su propia solicitud relacionada con Aave, lo que pone de manifiesto una carrera competitiva entre gestores de activos para ser los primeros en ofrecer un ETF de este tipo en el mercado estadounidense. La diferencia entre las propuestas radica en la estructura: mientras Bitwise planteó una mezcla de exposición directa al token y otros activos, Grayscale apuesta por mantener la posesión directa del AAVE dentro del fondo, una característica que podría simplificar la relación con la SEC y atraer a un perfil inversor institucional más puro.
¿Implica esto un "cansancio" de Bitcoin y Ethereum?
No necesariamente. Bitcoin y Ethereum siguen siendo los activos cripto con mayor liquidez y adopción, y sus ETF continúan siendo referenciales en las carteras de muchos inversores. La expansión hacia altcoins como este movimiento de Aave demuestra, más bien, significa una diversificación del apetito institucional: tras años de enfocarse en los activos de mayor capitalización, ahora parece haber un interés creciente por instrumentos que permitan exposición a sectores específicos del ecosistema blockchain, como DeFi.
Esta tendencia encuentra respaldo en el crecimiento de diferentes propuestas de ETF vinculadas a tokens alternativos, así como en productos similares ya disponibles en otros mercados, como Europa, donde instrumentos de Aave han sido listados con relativo éxito.
El lanzamiento de un ETF de Aave en EE. UU., si obtiene la aprobación regulatoria, podría sentar un importante precedente para nuevos tipos de fondos indexados o especializados, permitiendo a los fondos de pensión, gestores de activos y pequeños inversores acceder de forma regulada a oportunidades antes consideradas de nicho.
Este instrumento puede acelerar la institucionalización de otros activos de finanzas descentralizadas. Si la SEC da luz verde a esta clase de productos, podremos ver una proliferación de ETF basados en protocolos destacados de DeFi o incluso en tokens de utilidad de plataformas con casos de uso bien definidos.
Esto no solo diversificaría las opciones de inversión regulada en el mercado, sino que también podría atraer flujos de capital tradicional hacia segmentos menos explorados del ecosistema, ayudando a consolidar la percepción de estos activos como parte legítima de las estrategias de inversión a largo plazo.
En resumen, aunque la narrativa de "abandono" de BTC y ETH en favor de altcoins puede resultar exagerada, la reciente movida de Grayscale resalta un cambio de enfoque en los productos financieros cripto: de concentrarse en los activos más grandes, hacia una exploración más amplia de tokens que representan actividades y ecosistemas concretos, como el préstamo descentralizado de Aave.
Este tipo de innovación, de prosperar bajo la regulación estadounidense, podría redefinir cómo los mercados institucionales interactúan con las criptomonedas en los próximos años.