El verano devolvió una postal conocida para la economía argentina: aeropuertos llenos, playas en Brasil y un fuerte consumo en dólares con tarjeta de crédito. Pero esta vez el dato superó todos los antecedentes.
Según cifras oficiales del Banco Central (BCRA), el saldo de tarjetas en moneda extranjera cerró enero en u$s873 millones. Se trata del nivel más alto desde que existe registro.
El número no solo refleja el boom de viajes al exterior, sino que anticipa una mayor demanda de divisas para cancelar esos resúmenes en los próximos meses.
El mercado mira esa cifra con atención. Cada dólar que se gasta afuera suele transformarse luego en una compra en el mercado oficial para pagarle al banco.
El salto fue significativo. El stock de deuda en dólares con tarjetas creció u$s145 millones frente a diciembre y unos u$s40 millones respecto de enero del año anterior, medido a precios constantes.
Para la consultora 1816, el dato marca un máximo histórico y proyecta una salida elevada de divisas por la cuenta "Turismo y viajes", uno de los rubros que el BCRA sigue en su balance cambiario mensual.
Incluso, el uso real de dólares podría ser mayor. La cifra oficial no incluye consumos con tarjeta de débito ni pagos realizados con billeteras virtuales que operan con sistemas como Pix en Brasil. Es decir, el gasto total en el exterior supera lo que muestran los plásticos de crédito.
Cómo cancelan los argentinos sus consumos en dólares del exterior
La pregunta clave es cómo se cancelan esos saldos. El BCRA también mide ese comportamiento.
"En diciembre, el 70% del financiamiento en dólares con tarjeta se canceló con divisas propias, compradas en el mercado oficial", resume a iProUP el experto en consumo Gabriel Meloni. "Un año antes ese porcentaje rondaba el 60%", agrega.
El analista confirma que la flexibilización para personas físicas explica parte de esa dinámica.
Esto implica que la mayoría de los usuarios no opta por el "dólar turista", que hoy ronda los $1.900 y resulta el tipo de cambio más caro entre los vigentes. En cambio, compran dólares al valor oficial y luego pagan el resumen.
El mecanismo agrega presión sobre la demanda en el mercado de cambios, aunque por ahora no genera señales de desborde.
El incremento de viajes al exterior tiene otra cara: el turismo interno pierde terreno. Según estimaciones privadas, en la Provincia de Buenos Aires el turismo cayó 3% interanual durante la temporada.
A nivel macro, 2025 fue el segundo año con mayor déficit turístico desde 2017. De acuerdo con el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el rojo en la balanza turística alcanzó los u$s10.052 millones, apenas por debajo del récord de 2017, cuando llegó a u$s10.709 millones.
El INDEC también reflejó esa tendencia. La diferencia entre argentinos que salieron del país y extranjeros que ingresaron marcó un máximo histórico. Casi 12 millones de turistas cruzaron la frontera hacia afuera, además de unos 7 millones de excursionistas.
Sin embargo, el Banco Central logró en enero un saldo positivo en su programa de acumulación de reservas por más de u$s1.100 millones. Parte de esa mejora se explicó por el crecimiento del crédito en moneda extranjera y por una mayor oferta en el mercado.
El desafío hacia adelante radica en sostener ese equilibrio, ya que cada temporada alta implica una mayor demanda de divisas que el mercado debe absorber sin sobresaltos.
En ese delicado balance entre turismo, reservas y tipo de cambio se juega buena parte de la estabilidad financiera de los próximos meses.