El 14 de febrero de 2025 quedó marcado en el calendario del ecosistema cripto argentino no por una innovación tecnológica, sino por una secuencia que desafió los límites de la comunicación oficial.

El token $LIBRA fue creado a las 18:38 y, apenas minutos después, un posteo desde la cuenta presidencial lo catapultó al centro de la escena pública. Esa validación percibida disparó la demanda de forma abrupta, llevando el precio a picos que resultaron ser una trampa de liquidez para miles de ahorristas.

Para la Fundación Blockchain, reducir este episodio a "una estafa más" es perder de vista la lección principal: en un país con crisis recurrentes e inflación, la población busca alternativas al sistema tradicional y es especialmente sensible a las señales de autoridad.

Cuando una figura pública valida un activo, la percepción de riesgo disminuye y el impacto de las pérdidas se concentra en los eslabones más débiles de la cadena.

El laberinto judicial y político

El caso no tardó en llegar a las instituciones. En el Congreso, el debate se diluyó inicialmente en discusiones técnicas sobre si el activo era un "token de utilidad" o una "memecoin", desviando el eje de lo que realmente importaba: una dinámica diseñada para transferir riesgo de manera asimétrica.

Sin embargo, en el plano judicial hubo movimientos recientes. En enero de 2026, la Cámara ordenó acelerar la investigación y ajustar los embargos, argumentando que una causa de esta magnitud no puede sostenerse indefinidamente solo sobre medidas preventivas.

Además, se iniciaron medidas de recupero y solicitudes de cooperación internacional, dado que el caso adquirió un componente transnacional que incrementó la presión sobre los involucrados.

¿Un punto de inflexión para el inversor?

El usuario cripto post-$LIBRA parece haber desarrollado nuevos reflejos.

La madurez necesaria

La experiencia de $LIBRA deja una conclusión clara para la dirigencia: quienes comunican desde posiciones de poder no lo hacen a título personal, sino que movilizan la confianza social.

El desafío para el Estado ahora es pasar de la reacción tardía a la construcción de una cultura de innovación responsable.

Como bien señala la Fundación Blockchain, la tecnología es neutral, pero el comportamiento humano no lo es. El futuro del ecosistema en Argentina dependerá de si se utiliza este golpe a la confianza para construir reglas claras o si queda simplemente como una anécdota de la "política del minuto".

Te puede interesar