En el vertiginoso mundo de las finanzas digitales, el 2026 está planteando un desafío de fundamentos para Bitcoin, la criptomoneda más importante del mercado. Con una cotización que este lunes se ubica en los u$s69.600, la moneda digital creada por Satoshi Nakamoto registra una caída del 10% en apenas siete días, una cifra que cobra otra dimensión cuando se la compara con los activos tradicionales.
Para el experto en blockchain Mauro Liberman, el debate sobre BTC como refugio de valor está más vivo que nunca.
En declaraciones a iProUP, el especialista subraya que "en los últimos 12 meses, BTC cayó un 28%, mientras que el oro subió un 72%".
Esta brecha porcentual surge en un contexto de fuerte incertidumbre económica y geopolítica, donde históricamente se esperaba que el "oro digital" acompañara el movimiento del metal precioso.
El freno de las instituciones que cambió el juego
Uno de los motores que impulsó a Bitcoin en los últimos años fue el ingreso de grandes jugadores de Wall Street. Sin embargo, ese compromiso está bajo revisión. Los flujos de los ETF (fondos cotizados) reflejan un marcado cambio de ánimo en los inversores institucionales:
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Enero 2026: Salidas por más de u$s3.000 millones.
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Diciembre 2025: Retiros de u$s2.000 millones.
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Noviembre 2025: Una fuga récord de u$s7.000 millones.
"Es fundamental entender que Bitcoin ha entrado en una fase de correlación mucho más estrecha con los mercados tradicionales y los índices tecnológicos de Wall Street", explica Liberman.
Según su visión, esto hace que el activo se vea directamente afectado por las decisiones de la Reserva Federal y el costo del dinero.
Para el experto, estamos ante una "purga de manos débiles" que permite una transferencia de activos hacia inversores con un horizonte más amplio.
¿Un commodity de nueva generación?
Desde la vereda de los exchanges, Patricio Mesri, CEO de Bybit para Latam, aporta a iProUP una mirada complementaria: "Bitcoin hoy se comporta de manera muy similar a un commodity. Así como vemos correcciones en activos tradicionales como el oro o la plata, BTC también atraviesa movimientos de rotación a la baja que responden a la misma lógica del mercado, con la salvedad de que es un activo naturalmente más volátil".
Para Mesri, el proceso de consolidación lleva tiempo: "Estamos hablando de un commodity extremadamente dinámico, con menos de 20 años de historia. Probablemente no sea una moneda en el sentido clásico, pero sí se encamina a consolidarse como una reserva de valor, un proceso que no ocurre de un día para el otro".
El avance de las Stablecoins y el "largo plazo"
Mientras el precio busca un piso, la infraestructura tecnológica no se detiene. Liberman destaca que las monedas estables (stablecoins) ganan terreno en el uso cotidiano, ofreciendo la previsibilidad necesaria para medios de pago.
Al mismo tiempo, advierte que el inversor no debe perder de vista la utilidad real de las soluciones de segunda capa, que serán la base del próximo crecimiento sostenido.
Ante el miedo que generan las bajas, Mesri recomienda disciplina: "Las estrategias de largo plazo como el Dollar Cost Averaging (DCA) cobran aún más sentido. Comprar barato y vender caro es una máxima del mercado, pero cuando los precios bajan suele aparecer el miedo. Justamente ahí es donde muchos inversores de largo plazo empiezan a acumular".
¿Es el fin del ciclo o una corrección más?
Pese al panorama sombrío de corto plazo, la historia de Bitcoin es de resiliencia. En 2022 perdió más del 60% de su valor y atravesó episodios similares en pandemia.
"La tendencia de largo plazo continúa siendo positiva", concluye Liberman.
Para el inversor que busca oportunidades, Bitcoin sigue siendo una apuesta de alto riesgo, pero con un fundamento de escasez que, para muchos, todavía no ha dicho su última palabra.