El mercado de criptomonedas vivió en enero de 2026 un cambio sin precedentes, mientras el activo con mayor capitalización de mercado, Bitcoin (BTC), sufría su peor caída mensual en más de dos años, las stablecoins marcaron un récord histórico de u$s10 billones en volumen de transacciones en solo un mes.
Sin duda esto marcó un hito en la historia de este tipo de activos debido a que este volumen extraordinario representa casi un tercio de los u$s33 billones procesados por las stablecoins en todo 2024, condensados en apenas 31 días.
¿Quién lidera la ola?
De esta forma, la mayor parte de este flujo se concentró en USD Coin (USDC), la stablecoin emitida por Circle, que procesó más de u$s8.4 billones, equivalente a gran parte de la actividad global, posicionándose muy por encima de sus competidores.
En segundo lugar quedó Tether (USDT) con alrededor de u$s1.8 billones, seguido por otras stablecoins como DAI, mucho más pequeñas en volumen pero aún relevantes en términos de actividad.
En paralelo, el contraste con Bitcoin fue contundente, ya que la principal criptomoneda registró pérdidas significativas, cayendo más de un 10% en enero y marcando uno de sus peores retrocesos desde 2022.
Sin embargo, lejos de huir del ecosistema cripto, los inversores parecen reordenar su capital en stablecoins, ya que por eso buscan un refugio de la volatilidad, pero sin salir del espacio blockchain.
Esta acumulación de liquidez sugiere una tendencia hacia el uso práctico de las monedas estables como instrumentos de reserva de valor, puente de pagos o infraestructura de liquidación en mercados descentralizados.
Las stablecoins como motor de actividad
Por otro lado, la masiva actividad on-chain no solo refleja movimientos especulativos, sino que indica una adopción más amplia de las stablecoins como mecanismo de pagos y liquidez, incluso en fases bajistas del mercado.
Los expertos del sector comparan el volumen total de transacciones de stablecoins no solo con mercados cripto tradicionales, sino con redes de pago globales convencionales, destacando su potencial para competir con gigantes como Visa o Mastercard.