El banco británico Barclays recomendó comprar deuda argentina en dólares y eligió como activo preferido el bono global con vencimiento en 2038 (GD38).
La entidad considera que todavía hay margen para una baja adicional de los spreads y se mostró "tácticamente constructiva" con Argentina, aun cuando mantiene una calificación de Market Weight sobre el país.
La recomendación surge en un contexto regional más favorable para los créditos de alto rendimiento. Según el informe, el regreso de Ecuador a los mercados internacionales ayudó a reducir las primas por riesgo y empujó a la baja los spreads de los emisores high yield.
Argentina se benefició por arrastre, aunque para Barclays los diferenciales siguen atractivos frente a pares comparables. En ese escenario, el GD38 aparece como la mejor apuesta, con spreads cercanos a los 500 puntos básicos.
El banco también destaca una mejora en los fundamentos externos. Bajo el título "Que las aguas se separen", el informe, citado por Bloomberg, señala que el programa de acumulación de reservas "arrancó con el pie derecho".
Desde el inicio del esquema, el Banco Central compró dólares a un ritmo anualizado cercano a los u$s14.000 millones, incluso en un período poco favorable para las exportaciones agrícolas. De mantenerse esa dinámica, permitiría cubrir con holgura los vencimientos de deuda en moneda extranjera previstos para 2026.
A esto se suma un superávit comercial más amplio. Barclays estima que el saldo positivo ya corre a un ritmo anualizado de unos u$s18.000 millones, equivalente al 2,5% del PBI, muy por encima de los niveles de comienzos de 2025. El sector energético tuvo un rol clave, con un superávit cercano a los u$s8.000 millones el año pasado, y también hubo una mejora en el balance no energético, favorecida por un tipo de cambio real más competitivo.
Para la entidad, la combinación de acumulación de reservas, superávit externo y un contexto global más favorable para los mercados emergentes mejora las chances de que Argentina recupere el acceso al financiamiento voluntario.
Aun así, advierte que la política cambiaria sigue como un riesgo latente, aunque hoy el mercado pone más el foco en la capacidad de sumar reservas que en el nivel de equilibrio del tipo de cambio real.
El informe también menciona riesgos internos, como la debilidad de la actividad económica, los salarios reales estancados y un nivel de inversión bajo, con una recuperación que sería moderada. Ese escenario podría trasladarse al frente político y afectar la credibilidad del esquema cambiario, aunque por ahora no es un factor central en el precio de los bonos.
En el plano fiscal, Barclays subraya que el superávit primario se mantiene firme y que el compromiso del Gobierno con la disciplina fiscal es uno de los principales anclajes del programa económico. Si bien reconoce límites para seguir ajustando, espera solo un deterioro marginal del resultado fiscal.
Con este panorama, el banco concluye que los bonos soberanos argentinos todavía ofrecen premios atractivos frente a emisores comparables, incluso después del rally reciente, y refuerza su recomendación de posicionarse en el tramo largo de la curva, con el Global 2038 como principal elección.