El mercado cripto atraviesa una nueva fase de tensión: en apenas una semana, las stablecoins registraron retiros por u$s7.000 millones, la mayor fuga desde el inicio del último ciclo alcista.
En ese escenario, la capitalización total de estas monedas digitales pasó de u$s162.000 millones a u$s155.000 millones, y la tendencia también se observa en otras redes.
El retroceso en la oferta circulante de activos como USDT, USDC y DAI refleja un cambio en el comportamiento de los grandes inversores.
La caída coincide con la baja de Bitcoin y otros activos digitales, y los analistas advierten que se trata de una señal negativa para el ecosistema, ya que las stablecoins funcionan como refugio de liquidez y puente para las operaciones en el mercado.
Además, el fenómeno resulta llamativo porque contrasta con el crecimiento que las stablecoins tuvieron en 2025, cuando el volumen de transacciones on-chain alcanzó los u$s4 billones anualizados, un incremento de 83% respecto al período anterior.
Esa expansión consolidó a estos activos digitales como una infraestructura clave de liquidación global, utilizadas tanto por traders como por empresas en operaciones internacionales.
La caída de Bitcoin golpea la liquidez de las stablecoins
Sin embargo, la corrección en el precio de Bitcoin y el aumento en la demanda de metales preciosos debilitan el entorno de liquidez necesario para sostener las cotizaciones de las criptomonedas.
A esto se suman las tensiones en el sistema monetario internacional: el auge de las monedas digitales respaldadas por el dólar expuso la dependencia de los bonos del Tesoro estadounidense como garantía, una estrategia que ya no alcanza en un escenario global donde el poder económico está más distribuido.
El capital, en consecuencia, está rotando hacia activos refugio tradicionales como el oro y la plata, que alcanzaron precios récord en las últimas semanas.
Si la tendencia se profundiza, podría limitar la capacidad de las plataformas para ofrecer liquidez y afectar la estabilidad de proyectos que dependen de estas monedas.
Sin embargo, algunos analistas sostienen que el retroceso puede ser temporal y que el rol de las stablecoins como infraestructura de pagos seguirá siendo clave en la economía digital.