Cuando un ahorrista decide dar el salto del plazo fijo al siguiente nivel, se encuentra con grandes puertas de entrada, donde se destacan las acciones y las Obligaciones Negociables (ON).

Ambas permiten poner el capital a trabajar en empresas de primera línea como YPF, Pampa Energía o Telecom, pero allí terminan las similitudes.

La diferencia fundamental reside en el rol que ocupás frente a la compañía y cómo recibirás tu ganancia.

1. El rol: ¿Qué sos para la empresa?

2. La rentabilidad: ¿Renta fija o variable?

Esta es la distinción que más impacta en el bolsillo y en el sueño del inversor:

3. El orden de prioridad en caso de crisis

En el mundo de las finanzas, existe una jerarquía de cobro.

Ante una eventual reestructuración o quiebra, los acreedores (tenedores de ON) siempre tienen prioridad legal para cobrar antes que los socios (accionistas).

Por esta razón, las acciones se consideran instrumentos de mayor riesgo que las obligaciones negociables.

¿Cuál elegir según tu perfil?

Como suelen decir los expertos, la clave es la diversificación. No se trata de elegir una sobre la otra, sino de entender para qué sirve cada una:

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