Mientras Bitcoin sigue sin una tendencia clara, los inversores miran atentamente la pizarra para encontrar opciones que puedan desacoplar su evolución del movimiento de la divisa digital líder.

Entre ellas, aparece Solana, que atraviesa una etapa de tensión. Después de perder el nivel de u$s130 por primera vez desde comienzos de enero, el token vuelve a ubicarse en el centro del análisis del mercado cripto.

La corrección sucede en un contexto de retroceso generalizado, con Bitcoin bajo presión, pero los datos onchain muestran señales que muchos analistas consideran constructivas para el mediano plazo.

Aunque la cotización de SOL (u$s127 al momento de esta redacción) refleja debilidad en las últimas ruedas, el comportamiento de los grandes jugadores y la dinámica interna de la red plantean un escenario menos pesimista del que sugiere el gráfico de corto plazo.

Las ballenas no se retiran y refuerzan la acumulación

Distintas señales entran en juego a la hora de pensar una inversión. Uno de los datos más relevantes surge del accionar de las ballenas. Las direcciones que poseen entre 1.000 y 10.000 SOL aumentaron de forma sostenida desde fines de noviembre. Según Glassnode, ese grupo controla hoy cerca de 48 millones de tokens, alrededor del 9% del suministro en circulación.

"La tendencia se repite en los holders de mayor tamaño", comenta a iProUP la analista Belén González. Lo que señala la especialista es real. Las direcciones con más de 100.000 SOL pasaron de acumular 347 millones de tokens a 362 millones en menos de dos meses, lo que representa cerca del 64% del total.

Según González, "hay una señal contundente ahí: los grandes jugadores no reducen exposición durante la caída".

También los tenedores de largo plazo retomaron un sesgo comprador. El indicador de cambio de posición neta de holders volvió a terreno positivo a fines de diciembre y alcanzó un máximo de 15 meses, con una acumulación cercana a 3,85 millones de SOL.

La analista entrevistada por iProUP recuerda que "un movimiento similar, registrado en octubre de 2024, antecedió a una suba cercana al 95% en el precio del activo". 

Sin embargo, los pronósticos actuales son más austeros: los analistas aspiran a llegar a los 170-180 dólares, es decir, una alza de 35% en promedio.

Menos SOL en exchanges y menor presión vendedora

La oferta disponible para la venta inmediata también muestra señales de contracción. El saldo de SOL en exchanges cayó hasta los 26 millones de tokens, un nivel que no se observaba desde enero de 2023. Desde fines de noviembre, salieron cerca de 5 millones de SOL de las plataformas centralizadas.

"Esta dinámica suele interpretarse como una reducción en la intención de venta por parte de los inversores", precisa el analista Pedro Martínez. "Con menos tokens líquidos en el mercado, cualquier repunte de la demanda puede amplificar los movimientos de precio", insiste el experto.

En paralelo, la actividad de la red de Solana muestra una recuperación muy marcada: las direcciones activas diarias crecieron un 51% en la última semana y superaron los 5 millones, el nivel más alto en seis meses, según datos de Nansen.

El promedio diario de transacciones también subió con fuerza y alcanzó las 78 millones, un volumen que no se registraba desde agosto. Para Martínez, "estos números refuerzan la percepción de que el ecosistema mantiene tracción real, más allá de la volatilidad del precio".

Otro dato clave aparece en el mercado de stablecoins. El suministro dentro de Solana superó los u$s15.000 millones y marcó un máximo histórico. Martínez considera que "este aumento representa nueva liquidez que ingresa a la red y se traduce en mayor capital disponible para trading, aplicaciones descentralizadas y staking".

El staking de Solana suma otro elemento estructural al análisis. Cerca del 70% del suministro total se encuentra bloqueado para asegurar la red, un máximo histórico en términos de proporción. Esto implica que unos 426 millones de SOL permanecen fuera del mercado líquido.

Un ratio de staking elevado fortalece la seguridad económica del protocolo y reduce la oferta disponible para la venta. Desde el punto de vista del precio, este factor puede actuar como un amortiguador durante las correcciones y como un catalizador en escenarios de recuperación de la demanda.

Precio bajo presión y mirada técnica cautelosa

A pesar de estos fundamentos, el gráfico todavía impone cautela. La caída de SOL se explica, en parte, por la debilidad de Bitcoin y por un clima global más adverso tras las tensiones comerciales impulsadas desde Estados Unidos.

Iván Bolé, analista financiero, suele remarcar que el destino de las altcoins sigue atado al comportamiento del líder. "Si a Bitcoin le va bien, al resto le puede ir bien o mal. Y si a Bitcoin le va mal, a los otros les puede ir muy mal". Una lógica que también aplica para Solana.

Bolé insiste en mirar la estructura y no solo el nivel de precio. Un rebote sin volumen ni convicción puede aliviar el corto plazo, pero no altera la tendencia. Para que el mercado cambie de ánimo, hace falta una recuperación con participación real y continuidad.

Solana enfrenta un momento bisagra. La presión vendedora cede, la red gana actividad y los grandes jugadores acumulan, pero el contexto macro y el pulso de Bitcoin siguen marcando el ritmo.

Las razones para creer en el proyecto son buenas y sólidas. Pero con eso, únicamente, no basta. El mercado observa si estos fundamentos alcanzan para sostener un movimiento más sólido o si el rebote queda atrapado en una dinámica lateral. La esperanza existe y los datos acompañan, aunque la confirmación todavía no llega.

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