Cathie Wood, directora de Ark Invest, afirmó en un informe publicado en 2026 que Bitcoin supera al oro como activo escaso, debido a que su oferta estrictamente limitada refuerza estructuralmente su condición de reserva de valor.

Wood comparó el comportamiento histórico de ambos activos y señaló que el oro avanzó 166% con un crecimiento anualizado de oferta del 1,8%, mientras que Bitcoin subió 360% con una expansión anualizada del 1,3%.

Según la inversora, una diferencia clave radica en que los mineros de oro pueden responder a subas de precios aumentando la producción, algo que resulta estructuralmente imposible dentro del protocolo de Bitcoin.

La lógica de la oferta limitada que impulsa a Bitcoin

Cathie Wood explicó que Bitcoin se vuelve progresivamente más escaso que el oro, ya que su crecimiento anual de oferta se reduce al 0,9% tras cada halving, reforzando su atractivo como activo monetario alternativo.

La ejecutiva sostuvo su visión alcista sobre las criptomonedas y proyectó inicialmente que Bitcoin podría alcanzar los 1.5 millones de dólares para 2030, aunque luego ajustó esa estimación a 1.2 millones de dólares.

Según Wood, este ajuste en su predicción respondió tanto al desempeño reciente del mercado del oro como a la creciente adopción de stablecoins, factores que influyen en la dinámica del ecosistema cripto y la demanda institucional.

La fundadora de Ark también destacó que la correlación de Bitcoin con el oro es baja, ubicada en 0,14, mientras que su correlación con los bonos resulta aún menor, cercana a 0,06.

Estos niveles convierten a Bitcoin, según Wood, en una de las mejores herramientas de diversificación para los asignadores de activos que buscan maximizar retornos ajustados por riesgo en horizontes de largo plazo.

En la misma línea, Matt Hougan, CIO de Bitwise, afirmó que una demanda institucional sostenida que supere la oferta disponible podría generar una "explosión parabólica" en el precio de Bitcoin.

Wood agregó que el oro podría estar atravesando un período de "exuberancia irracional" frente a la oferta monetaria, mientras que Bitcoin mantiene una correlación prácticamente nula con los activos tradicionales.

Asimismo, remarcó que la minería y el suministro de Bitcoin están estrictamente limitados por diseño, y que la emisión anual aumentará cerca de 0,8% durante los próximos dos años.

De acuerdo con Wood, la tasa de crecimiento del suministro de Bitcoin se reducirá aún más a partir de 2028, cuando la nueva emisión anual se ubique aproximadamente en 0,4%, reforzando su escasez estructural.

Bitcoin frente al oro en un escenario de inversión global

En paralelo, analistas de Bernstein continúan siendo optimistas sobre Bitcoin como activo de cobertura superior al oro y proyectan que su precio podría alcanzar los 200.000 dólares hacia 2027.

Standard Chartered, en cambio, redujo su previsión para 2026, recortando su estimación de precio de Bitcoin desde 300.000 dólares hasta 150.000 dólares, reflejando un enfoque más conservador.

Los informes también señalan que el desempeño del oro en 2025 generó presión competitiva directa sobre Bitcoin como reserva de valor frente a la inflación y la volatilidad macroeconómica.

La ganancia del 69% del oro en lo que va del año superó el rendimiento de Bitcoin en el mismo período, alimentando dudas sobre la narrativa del "oro digital" como principal activo alternativo.

La credibilidad de esa narrativa se vio afectada cuando Bitcoin quedó rezagado frente al oro, que ofreció rendimientos comparativamente más altos y mayor estabilidad para los inversores tradicionales.

A diferencia de las criptomonedas, el valor del oro se apoya en su reconocimiento universal, su trayectoria histórica como reserva de riqueza y su escasez física comprobada.

Además, su naturaleza no digital continúa generando mayor tranquilidad entre inversores preocupados por vulnerabilidades tecnológicas, fallos operativos y riesgos asociados a la infraestructura cripto.

Te puede interesar