El camino hacia una regulación clara para el mercado cripto en Estados Unidos volvió a frenarse. La Comisión Bancaria del Senado canceló el tratamiento del proyecto de ley sobre estructura del mercado de activos digitales, conocido como CLARITY Act, una iniciativa que buscaba definir de forma precisa qué organismos federales regulan a la industria.
La decisión, confirmada por el senador republicano Tim Scott, presidente de la comisión, dejó sin fecha una discusión que el sector esperaba como un punto de inflexión tras años de ambigüedad normativa. Aunque el legislador aseguró que las conversaciones continúan, la suspensión expuso las tensiones internas que atraviesan el proceso.
El detonante más visible fue la decisión de Coinbase de retirar su apoyo público al proyecto. El exchange más grande de Estados Unidos cuestionó el último borrador y lo calificó como más dañino que el escenario actual.
Brian Armstrong, CEO de la compañía, afirmó que la iniciativa "sería materialmente peor que el statu quo" y pidió a los legisladores una revisión profunda del texto. Entre los puntos más críticos, mencionó restricciones amplias sobre finanzas descentralizadas, una virtual prohibición de acciones tokenizadas y riesgos severos para la privacidad de los usuarios.
El borrador, además, concentró mayor poder en la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y limitó el rol de la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos (CFTC), un cambio que reavivó el temor a una regulación por vía de sanciones, una estrategia que marcó la etapa previa del organismo bajo la administración Biden.
La postura de Coinbase no solo debilitó el respaldo político. También dejó al descubierto diferencias de fondo entre los propios actores del ecosistema cripto.
Stablecoins, bancos y un debate que divide
Uno de los puntos más sensibles giró en torno a las stablecoins y los programas de recompensas asociados. El borrador incluyó límites que, según Armstrong y otros ejecutivos, buscan proteger a los bancos tradicionales de una competencia directa.
Las entidades financieras alertaron sobre una posible fuga de depósitos si los usuarios acceden a rendimientos cercanos al 5% mediante stablecoins. Esa presión influyó en legisladores de ambos partidos y terminó por erosionar el consenso que parecía consolidado meses atrás.
A ese conflicto se sumó otra discusión incómoda: los requisitos éticos para evitar que altos funcionarios públicos obtengan beneficios personales del negocio cripto. Sectores demócratas impulsaron restricciones más duras, pero la Casa Blanca de Donald Trump rechazó esos cambios por su impacto político.
Tim Scott sostuvo que ese debate corresponde al comité de Ética del Senado y no a la comisión bancaria, una postura que tampoco logró cerrar filas dentro del Congreso.
"La Ley GENIUS fue un triunfo rotundo: reservas reales, medidas de prevención del blanqueo de capitales (AML), protección al cliente", puntualiza a iProUP Haider Rafique, Socio Director Global y CMO de OKX. "No deberíamos volver a litigar contra GENIUS. Pero si CLARITY elimina los rendimientos de las tenencias simples, estamos retrocediendo drásticamente", agrega.
"Los rendimientos de las stablecoins son el puente hacia el dominio del dólar en las criptomonedas. Elimina las opciones de ingresos pasivos y observa cómo el capital se escapa al extranjero", concluye.
"Si el Congreso estrangula los rendimientos de las stablecoins reguladas, la demanda de rendimiento no desaparecerá", advierte a iProUP Colin Butler, Vice Presidente de Capital Markets and Head of Global Financing de Mega Matrix Inc. "Simplemente se mueve y hacia 'dólares sintéticos' como el USDe de Ethena, que se estructuran más como operaciones tokenizadas de fondos de cobertura y se encuentran completamente fuera del marco bancario tradicional", sentencia.
Lo que opinan en la industria cripto
Pese al traspié, gran parte del sector evitó hablar de fracaso. Brad Garlinghouse, CEO de Ripple, definió el proyecto como "un paso enorme" hacia marcos regulatorios funcionales y aseguró que los problemas se pueden resolver durante el proceso legislativo.
Manuel Beaudroit, CEO y cofundador de belo, estuvo presente en la reunión del año pasado entre referentes cripto y congresistas a cargo de la reforma: "Me parece muy bueno que este tipo de cuestiones empiecen a permear a nivel regulatorio . Creo que es clave tener reglas de juego bien claras, como lo dice el nombre de la ley", agrega.
Desde a16z, Chris Dixon reconoció imperfecciones en el texto, pero insistió en la necesidad de avanzar. En la misma línea, Arjun Sethi, ejecutivo de Kraken, describió el momento como una prueba de determinación. Para el empresario, abandonar la ley solo consolidaría la incertidumbre y empujaría a las empresas a operar en la ambigüedad.
David Sacks, responsable de cripto e inteligencia artificial en la Casa Blanca, también intervino y sostuvo que la aprobación "sigue tan cerca como nunca", al tiempo que pidió aprovechar la pausa para alinear posiciones.
El freno en la Comisión Bancaria no clausura el debate. La Comisión de Agricultura del Senado, que debe aprobar un proyecto complementario antes de que ambos textos confluyan en una ley, también postergó su agenda hasta fin de mes.
La industria cripto invirtió años de lobby y recursos para llegar a este punto. Por eso, la lectura dominante no es la de un cierre definitivo, sino la de una pausa estratégica. Así lo expresó Summer Mersinger, directora ejecutiva de la Blockchain Association, quien destacó la necesidad de ajustar una normativa compleja antes de llevarla al recinto.
El mercado sigue de cerca cada movimiento. Sin reglas claras, Estados Unidos arriesga perder competitividad frente a otras jurisdicciones que ya avanzaron con marcos regulatorios más definidos. La discusión continúa abierta, pero el margen político se achica y el desenlace empieza a jugarse contrarreloj.