El escenario cambiario de 2026 arranca con nuevas reglas de juego. Tras conocerse que la inflación de diciembre fue del 2,8%, el Gobierno Nacional ya tiene el parámetro para actualizar las bandas cambiarias que rigen desde el 1° de enero.

Bajo este nuevo esquema, el mercado ya puede proyectar hasta dónde llegará el valor de la divisa sin que el Banco Central (BCRA) se vea obligado a intervenir.

De acuerdo con el mecanismo oficial, el techo del dólar mayorista para fines de febrero se ubicará en torno a los $1.607. Este sistema establece que el valor máximo permitido depende directamente de la evolución de los precios, aunque el cálculo se realiza con un retraso de dos meses respecto al dato del INDEC. Así, el número de febrero refleja la inflación que cerró el año 2025.

El objetivo del BCRA, liderado por Santiago Bausili, es fortalecer la acumulación de reservas y otorgar previsibilidad al frente externo. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la autoridad monetaria solo intervendrá vendiendo divisas si el dólar mayorista supera ese límite de $1.607.

Para marzo, siguiendo la proyección de las consultoras, ese "techo" se estiraría hasta los $1.639.

Cómo funciona el nuevo sistema de bandas

A diferencia de la modalidad anterior, donde el ajuste era un "crawling peg" fijo del 1% mensual, el esquema actual es dinámico.

Busca limitar la volatilidad al tiempo que permite al Banco Central continuar con su programa de compras en el Mercado Libre de Cambios (MLC).

De hecho, desde que inició el plan el 5 de enero, la entidad ya sumó u$s273 millones a sus arcas.

Las proyecciones oficiales son optimistas respecto a la acumulación de divisas. Se estima que durante 2026 el BCRA podría captar entre u$s10.000 millones y u$s17.000 millones, dependiendo de cuánto aumente la demanda de pesos por parte de la sociedad.

Si la remonetización de la economía es fuerte, el colchón de reservas internacionales cerrará el año con números récord para la gestión actual.

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