El creador de Ethereum reconoció que los defensores de Bitcoin identificaron con anticipación el riesgo de una web dominada por corporaciones
14.01.2026 • 08:11hs • MUNDO CRIPTO
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Vitalik Buterin admite que los maximalistas de Bitcoin tenían razón sobre el futuro de internet
Vitalik Buterin sorprendió al validar parte del discurso histórico de los maximalistas de Bitcoin y admitir que anticiparon los riesgos de un internet dominado por intereses corporativos.
El cofundador de Ethereum lo expresó en X, en una reflexión sobre el rumbo que tomó la red y la pérdida de soberanía digital de los usuarios. "Debo admitir que los maximalistas de bitcoin estaban muy adelantados", escribió.
Para Buterin, internet se alejó de su espíritu original y avanzó hacia estructuras controladas por corporaciones que reducen, de forma silenciosa, la capacidad de decisión de las personas.
Según explicó, hoy la soberanía digital ya no pasa solo por resistir la intervención de los Estados. El foco se trasladó hacia la privacidad, la atención y la autonomía frente a plataformas cuyo modelo de negocio se basa en la recolección masiva de datos y la manipulación del comportamiento.
En ese marco, planteó una división del ecosistema digital en tres espacios: una web abierta, otra fuertemente controlada y una tercera, más pequeña y cifrada, orientada a la confianza y al control individual.
Buterin apuntó contra los entornos digitales moldeados por intereses corporativos, a los que definió como "corposlop": productos pulidos en apariencia pero diseñados para captar atención, recolectar información a gran escala y limitar la salida hacia plataformas competidoras.
"En esencia, el corposlop es la combinación de tres cosas: el poder de optimización corporativa, un aura de respetabilidad basada en marcas pulidas, y comportamientos que son exactamente lo opuesto a lo respetable, porque eso es lo que maximiza las ganancias", sostuvo.
El creador de Ethereum remarcó que los primeros defensores de Bitcoin identificaron ese riesgo con anticipación. Su rechazo a las ICOs, a las altcoins y a las aplicaciones complejas buscó proteger la independencia del protocolo.
No obstante, marcó un límite a esa postura. El error, según su análisis, apareció cuando se intentó defender la soberanía con restricciones duras o presión estatal, en lugar de desarrollar herramientas que amplíen la libertad del usuario.
De cara al futuro, Buterin planteó una internet centrada en las personas, con aplicaciones locales, redes sociales con mayor control del contenido, servicios financieros más responsables y sistemas de inteligencia artificial abiertos y respetuosos de la privacidad.
Para él, el desafío principal no es técnico, sino cultural.