Brasil y Japón acordaron profundizar la cooperación para combatir el lavado de dinero con criptomonedas, el contrabando y otros delitos económicos.
El avance se dio tras la primera visita oficial del nuevo embajador japonés en Brasil, Yasushi Noguchi, a la Receita Federal, en Brasília, el pasado miércoles.
El eje central del encuentro fue el refuerzo del control sobre operaciones financieras vinculadas a criptoactivos, un canal que las autoridades brasileñas detectan cada vez más en esquemas de lavado asociados al contrabando y al crimen organizado.
La Receita Federal explicó que amplió el monitoreo obligatorio a bancos, fintech, administradores de fondos y operaciones con criptomonedas, en línea con los estándares de la OCDE.
"Las criptomonedas representan un desafío creciente para las autoridades fiscales y de lucha contra el lavado de dinero en todo el mundo", afirmó el secretario especial de la Receita Federal, Robinson Barreirinhas.
"Estamos alineados con los estándares internacionales más estrictos para rastrear y frenar el uso de cripto en esquemas ilícitos", agregó.
Por qué Japón es clave en la regulación de criptomonedas
Japón aparece como un socio clave en esta agenda. El país es considerado una referencia global en regulación cripto, con un marco vigente desde 2017 que exige licencias, auditorías y fuertes controles a las exchanges.
La cooperación apunta al intercambio de información sobre transacciones sospechosas y a la capacitación técnica para mejorar el rastreo de criptoactivos.
Otro punto fuerte de la reunión fue el contrabando de cigarrillos.
Solo en 2023, Brasil incautó cerca de 170 millones de paquetes ilegales, un negocio que golpea la recaudación, la competencia y la salud pública. Para Barreirinhas, se trata de un problema regional que no puede enfrentarse solo con medidas internas.
"El comercio ilegal de cigarrillos es un problema regional que afecta directamente la recaudación, la competencia justa y la salud pública", sostuvo el funcionario, y remarcó que gran parte de los productos ingresa desde países vecinos de Sudamérica.
En ese contexto, también se discutió el avance de una nueva legislación contra los llamados deudores fiscales persistentes.
Según la Receita Federal, cerca del 10% del mercado formal de cigarrillos está en manos de empresas más pequeñas que acumulan grandes deudas tributarias y siguen operando por trabas legales. La norma, que el Presidente de la República debería sancionar en breve, permitirá sacar del mercado a quienes incumplen de forma reiterada.
La modernización tecnológica completó la agenda. Brasil detalló inversiones en inteligencia artificial, escáneres de nueva generación, rayos X y sistemas avanzados para el control de cargas y pasajeros, un campo donde ya existen asociaciones con empresas japonesas y margen para ampliarlas.
Noguchi destacó el interés de Japón en profundizar el diálogo con Brasil para fortalecer la fiscalización, combatir los delitos económicos y promover un entorno de negocios más seguro y transparente. En los próximos meses se esperan nuevos acuerdos técnicos y un mayor intercambio de información financiera, con foco en operaciones con criptomonedas.