La deuda de los Estados Unidos superó los u$s38 billones y Bitcoin (BTC) emerge como uno de los grandes beneficiarios de esta crisis, en un contexto donde la economía norteamericana transita un momento complejo marcado por déficits persistentes y el encarecimiento del servicio de la deuda bajo tasas de interés elevadas.

Solo los pagos de intereses se encaminan a superar el billón de dólares anual, convirtiéndose en uno de los rubros que más aumentan dentro del presupuesto federal y reduciendo el margen de maniobra fiscal.

Este panorama alimenta una idea cada vez más extendida entre los inversores: el dólar pierde fuerza y BTC gana atractivo.

Frente al deterioro fiscal, la principal criptomoneda del mundo se presenta como un refugio, gracias a su oferta limitada de 21 millones de unidades, en contraste con la expansión constante de la deuda y la base monetaria estadounidense.

Cuanto mayor es la deuda, el sistema se vuelve más dependiente de políticas monetarias flexibles para sostener el financiamiento del Tesoro.

La expectativa de que vuelvan políticas más flexibles abre un escenario positivo para Bitcoin.

De refugio especulativo a activo estratégico

No es casual que, cada vez que el pasivo estadounidense marca nuevos máximos, resurja el debate sobre BTC como "oro digital".

El récord de endeudamiento coincide, además, con una mayor institucionalización del mercado cripto.

Fondos cotizados, bancos de inversión y gestores de activos ya integran Bitcoin en carteras diversificadas, no solo como apuesta especulativa, sino como instrumento de protección macroeconómica.

Para estos actores, el deterioro fiscal estadounidense refuerza la necesidad de activos que no dependan de decisiones políticas.

En el corto plazo, el alto nivel de deuda puede convivir con políticas duras que frenen a Bitcoin.

Pero mirando más adelante, el récord de deuda refuerza la visión de que BTC se posiciona como uno de los grandes beneficiados.

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