En una maniobra que redefine el tablero de las finanzas globales, China ha decidido cerrar definitivamente las puertas a la tokenización de activos del mundo real (RWA).
A través de un aviso conjunto emitido por siete de las asociaciones financieras más poderosas del país declararon estas operaciones como "actividades ilegales", consolidando una estrategia donde el control estatal absoluto se impone sobre la innovación descentralizada.
Para los reguladores de Pekín, convertir propiedades, bonos o mercancías en tokens digitales no representa un avance tecnológico, sino un riesgo sistémico. Liu Honglin, director del bufete de abogados Shanghai Mankiw, señala que el documento califica a los RWA junto con las stablecoins y la minería de criptomonedas como manifestaciones principales de "actividades ilegales relacionadas con monedas virtuales".
El fin de la tokenización privada
El documento, firmado por entidades de peso como la Asociación Bancaria y la de Pagos y Compensación, advierte que cualquier proyecto de RWA será considerado una forma de captación ilegal de fondos y emisión no autorizada de valores. La amenaza no es menor: consultores, agencias de marketing o desarrolladores, incluso si operan desde el extranjero con apoyo local, enfrentarán responsabilidades penales.
Sin embargo, esta restricción no implica un rechazo a la digitalización en sí, sino a la versión que depende de manos privadas. Mientras Pekín desmantela el sector cripto, ha comenzado a dotar a su moneda digital soberana, el yuan digital (e-CNY), de características que antes eran exclusivas de la banca tradicional.
El yuan digital: de efectivo a depósito con intereses
Desde el 1 de enero de 2026, el Banco Popular de China transformó el yuan digital. Dejó de ser una simple representación digital de efectivo para convertirse en un depósito que genera intereses. Esta metamorfosis busca desplazar a gigantes tecnológicos como Alipay y WeChat Pay, recuperando el control del flujo monetario para el Estado.
Con una tasa del 0,05% para saldos altos y la protección del sistema de seguro de depósitos, el e-CNY ya ha registrado transacciones por un valor asombroso de 2,38 billones de dólares. Con esta arquitectura, Pekín logra una infraestructura financiera que el Estado puede vigilar, dirigir y auditar en tiempo real, desplazando efectivamente a stablecoins como USDT o USDC.
La carrera contra Estados Unidos
La postura china contrasta radicalmente con la de Occidente. Mientras China avanza con una CBDC remunerada y obligatoria, en Estados Unidos crece la resistencia con leyes como el Anti-CBDC Surveillance State Act, que prohíbe una moneda digital pública para proteger la privacidad.
Especialistas como Faryar Shirzad, de Coinbase, advierten sobre las consecuencias de esta brecha. Al frenar los incentivos en dólares digitales regulados, Washington podría estar cediendo terreno en la carrera por la supremacía monetaria global. En este nuevo escenario, el yuan digital se posiciona como la única alternativa digital robusta y remunerada para los mercados transfronterizos, permitiendo que Pekín tome el control total del ecosistema financiero del futuro