Polymarket, una de las principales plataformas de mercados de predicción descentralizadas, quedó en el centro de la polémica tras negarse a pagar a los usuarios que apostaron por una supuesta invasión de Estados Unidos a Venezuela, luego de la captura de Nicolás Maduro en una operación militar que sacudió el inicio de 2026.
La controversia se desató porque más de u$s10,5 millones fueron apostados en contratos vinculados a la posibilidad de que Washington lanzara una ofensiva contra Caracas.
Sin embargo, la plataforma de predicciones sostuvo que la acción militar que derivó en la detención y traslado de Maduro a Nueva York no cumplía con los criterios establecidos para definir una "invasión".
Según Polymarket, solo se consideraría como tal si el ejército estadounidense hubiese desplegado una ofensiva destinada a establecer control territorial en Venezuela.
La decisión generó indignación entre miles de usuarios que esperaban cobrar sus ganancias tras el operativo. La incursión de fuerzas especiales estadounidenses, incluida la Delta Force, constituía claramente una invasión para la mayoría que apostó por dicho suceso.
No obstante, Polymarket defendió su interpretación contractual y reiteró que la misión se limitó a capturar al líder venezolano, sin intención de ocupar el país.
Polymarket no quiere pagar a quienes apostaron por la invasión de EEUU a Venezuela: el caso de un apostador anónimo
El caso se volvió aún más mediático porque un apostador misterioso logró embolsarse u$s400.000 al anticipar correctamente el momento de la captura de Maduro en otro mercado paralelo dentro de la misma plataforma.
Este contraste entre quienes sí cobraron y quienes quedaron fuera del reparto de ganancias alimentó la percepción de arbitrariedad y falta de transparencia.
La polémica también reavivó el debate sobre la naturaleza de los mercados de predicciones, un sector todavía mayormente no regulado.
Analistas advirtieron que estas plataformas operan en una zona gris, donde la definición de los eventos apostados depende de criterios internos y no siempre coincide con la percepción pública.
En este caso, la diferencia entre "incursión" e "invasión" se convirtió en un punto crítico que dejó a miles de usuarios sin el retorno esperado.
En ese contexto, Polymarket se vio obligado a tomar una posición que, aunque basada en sus reglas internas, terminó exponiéndolo a críticas por falta de claridad y justicia.