Los argentinos utilizan stablecoins de forma cotidiana, luego de iniciar su camino en el mundo de las criptomonedas hace unos días años, cuando comenzaron a utilizar Bitcoin (BTC) como herramienta especulativa.
Durante años, hablar de criptomonedas en la Argentina fue sinónimo de volatilidad, riesgo y especulación.
Por aquellos años, BTC concentró casi toda la atención y su uso fue asociado a perfiles técnicos, inversores tempranos o usuarios dispuestos a convivir con fuertes subas y bajas de precio.
Sin embargo, esa lógica comenzó a cambiar a medida que la cripto dejó de ser un experimento financiero y empezó a resolver problemas concretos.
Cada vez más argentinos usan actualmente criptomonedas para:
- cobrar honorarios del exterior
- proteger el valor de sus ingresos
- administrar su dinero
De Bitcoin como apuesta a stablecoins como herramienta
Bitwage, plataforma de gestión de pagos en criptomonedas de honorarios para profesionales que exportan servicios, explicó que la evolución del usuario argentino es clara.
"En 2015, el 100% de quienes cobraron a través de la plataforma elegían Bitcoin como moneda. Cinco años más tarde, en 2020, ese dominio empezó a diluirse: bitcoin representaba el 49% de las elecciones, mientras que las stablecoins ya alcanzaban cerca de 30%", detalló en un comunicado.
La firma precisó que en 2025, el escenario fue completamente distinto: "Bitcoin representó solo el 5% de las preferencias, mientras que las stablecoins concentran el 82% -la gran mayoría de los cobros-.
El ranking actual muestra una fuerte diversificación: USDT sobre la red TRON lidera con el 27%, seguido por USDC (21%), USDC en Stellar (17%), USDT en Ethereum (12%) y DAI (5%). El resto se reparte entre dólares tradicionales y otras monedas.
"El dato más interesante no es solo la caída de BTC, sino el aprendizaje que hubo detrás. El usuario argentino prefiere la estabilidad sobre la volatilidad, pero sobre todo prioriza la previsibilidad. Además, por su propia historia económica, busca resguardar valor en dólares y también mantener autonomía y privacidad en la gestión de sus ingresos", explicó Fabiano Dias, international business developer de Bitwage.
Y agregó: "Las stablecoins se consolidaron como una herramienta financiera, no como un activo de especulación", agrega
Usuario más educado, y estrategias más sofisticadas: dolarización digital y discreta
La adopción de stablecoins muestra un usuario más informado, que aprendió a diversificar riesgos, a elegir redes más eficientes y a usar productos financieros digitales de manera estratégica.
"También cambió la forma de invertir. Antes muchos elegían bitcoin para especular con el precio; hoy vemos que una parte creciente de los usuarios utiliza stablecoins para generar rendimiento a través de herramientas como el staking u otros productos financieros cripto", resaltó Guillermo Escudero, director de Argentina de Notbank by Criptomarket.
Y añadió. "Eso habla de un mercado más maduro y de decisiones menos impulsivas".
El avance de las stablecoins puede leerse, además, como una forma de dolarización digital silenciosa. Miles de argentinos optan por monedas digitales atadas al dólar como refugio de valor, muchas veces gestionadas desde billeteras digitales que permiten mayor autonomía financiera.
En un país con una larga tradición de ahorro fuera del sistema formal, las stablecoins aparecen como una versión tecnológica y descentralizada del dólar bajo el colchón, adaptada a la economía digital y al trabajo remoto.
A nivel global, este fenómeno no es exclusivo de Argentina: un informe del FMI destacó que el crecimiento de las stablecoins fue notable, pero que hay que equilibrar sus beneficios potenciales (como eficiencia en pagos transfronterizos) con riesgos relacionados con sustitución de moneda y gobernanza.