El flujo de dinero hacia los productos de inversión en criptomonedas volvió a dejar señales claras en 2025. Aunque Bitcoin perdió protagonismo relativo, otros activos digitales lograron captar una porción creciente del capital institucional y redibujaron el mapa de preferencias de los grandes inversores.
El dato central es contundente: los fondos (ETF) y productos cotizados (ETP) en criptomonedas captaron alrededor de u$s47.000 millones durante el año, apenas por debajo del récord histórico alcanzado en 2024. El mercado sigue activo, pero con una lógica distinta.
Los nuevos ETF lanzados en Estados Unidos cambiaron la forma en que el dinero entra al ecosistema cripto. Ya no fluye de manera uniforme ni responde a los patrones clásicos de los ciclos anteriores. Hay ganadores claros, activos relegados y una selectividad que marca un punto de inflexión.
Algo cambió en el mercado cripto
Los productos vinculados a Bitcoin registraron entradas por unos u$s27.000 millones en 2025, una caída cercana al 35% frente al año anterior, cuando habían superado los u$s41.700 millones. El retroceso marcó un quiebre respecto de los ciclos previos, en los que BTC concentraba la mayor parte del flujo institucional.
Para el mercado, la lectura es clara y algo cambió: Bitcoin dejó de ser la única puerta de entrada regulada para los grandes inversores. Con ETF propios para otros activos, el capital comenzó a diversificarse en busca de rendimiento relativo y nuevas narrativas.
Aun así, el tamaño del mercado siguió creciendo. Los activos bajo gestión de los ETP cripto alcanzaron cerca de u$s180.000 millones a fines de 2025, frente a los u$s160.000 millones del año previo. El dinero no salió del sistema, pero sí cambió de destino.
Las tres criptomonedas que miran los analistas
Los productos de inversión vinculados a ETH captaron u$s12.700 millones, un salto del 138% interanual. Solana, por su parte, mostró el crecimiento más explosivo. Sus productos pasaron de recibir u$s310 millones en 2024 a u$s3.600 millones en 2025, una suba cercana al 1.000%. El movimiento estuvo ligado al resurgimiento de su ecosistema DeFi y al interés por redes más rápidas y con menores costos operativos.
XRP también sorprendió: Las entradas crecieron un 500% y alcanzaron u$s3.600 millones, impulsadas por un mayor optimismo tras avances judiciales favorables y una renovada expectativa sobre su rol en pagos transfronterizos.
En contraste, el resto de las altcoins perdió atractivo. "Las entradas a ese segmento cayeron cerca de un 30% interanual, en un mercado cada vez más exigente y menos dispuesto a apostar por proyectos sin escala ni liquidez", comenta a iProUP el analista financiero Pedro Martínez.
El experto cree que "el año comienza con una tendencia sostenida: ETH, XRP y Solana son los activos a observar". En la misma línea se pronuncia la experta en cripto y contadora Laura Ventura: "el gran ganador del año fue Ethereum".
La especialista asegura que "el desempeño respondió a una combinación de mayor claridad regulatoria, uso sostenido en finanzas descentralizadas y la consolidación de Ethereum como infraestructura central del ecosistema cripto".
"Es un proyecto sólido en el que yo misma confío", insiste la profesional.
Estados Unidos concentra el capital y Europa reaparece
Estados Unidos volvió a liderar con claridad el mapa global de inversiones cripto. Los fondos con base en ese país captaron u$s47.200 millones en 2025 y concentraron el 84% de los activos bajo gestión a nivel mundial, con un total cercano a u$s152.600 millones.
Sin embargo, Europa empezó a mostrar señales de recuperación: Alemania pasó de recibir apenas u$s43 millones en 2024 a captar u$s2.500 millones en 2025. Por su parte, Canadá duplicó sus entradas y alcanzó los u$s1.100 millones.
El arranque de 2026 también dejó una señal positiva: los ETP cripto iniciaron el año con entradas semanales por u$s582 millones, luego de dos semanas consecutivas de fuertes salidas hacia fines de diciembre.
La altseason que no fue y un mercado saturado
Pese al buen desempeño de algunos activos puntuales, la esperada altseason nunca llegó en 2025. El contexto fue distinto al de ciclos anteriores: Bitcoin cerró el año en rojo, algo inédito en un período posterior al halving, y puso en duda la vigencia del clásico periodo de cuatro años.
A eso se suma un factor estructural: la saturación del mercado. CoinMarketCap ya registra más de 29 millones de tokens, todos compitiendo por un capital que no crece al mismo ritmo. La sobreoferta diluye flujos y dificulta que se produzcan subas generalizadas.
Los ETF también jugaron un rol clave. Estos vehículos crearon silos de liquidez, donde los fondos quedan encapsulados dentro de productos regulados y no rotan libremente hacia otras criptomonedas. Esa dinámica frenó uno de los motores históricos del mercado: el traslado de ganancias desde Bitcoin hacia las altcoins.
Pese a un 2025 decepcionante, algunos analistas observan señales técnicas alentadoras. La capitalización del mercado altcoin (medida por el índice Total3) sostiene un soporte clave en torno a los u$s784.000 millones y vuelve a acercarse a su media móvil de largo plazo.
El mercado mira de cerca si ese piso logra consolidarse y habilita un movimiento hacia los máximos cercanos a u$s1,2 billones vistos en octubre. La diferencia, esta vez, es que el capital parece moverse con mayor cautela.
Menos euforia, más selectividad y un flujo de fondos que ya no responde a las reglas clásicas del ciclo cripto. Ese parece ser el nuevo escenario que empieza a tomar forma.