Algunas empresas de turismo ofrecen descargar apps que sirvan como asistente de viaje y que a través de la voz se puedan responder consultas sobre hoteles, atracciones, restaurantes, museos, etc.
El móvil podrá servir además como conserje virtual, como llave, e incluso como control remoto para ajustar temperatura y luz en tu habitación. Estando en el hotel podrás recibir ofertas sobre servicios que estén de acuerdo a tu gusto y necesidad.
Esto muestra claramente que el turista tradicional ya está prácticamente extinto. El viajero digital busca diseñar su viaje a medida y tener bajo su control tanto como pueda, por lo que la industria hotelera ha tenido que implementar mecanismos impulsados por tecnologías modernas.
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Las soluciones analíticas que se desarrollaron para el sector, basadas en Inteligencia Artificial, Machine Learning, Big Data, Deep Learning e incluso realidad virtual y aumentada, le dan una nueva dimensión a la experiencia de viajar. Gracias a los insights ofrecidos por estos avances, las cadenas de hoteles pueden establecer precios más competitivos a la vez que crean productos y campañas más efectivas. Otra de las posibilidades es recompensar a sus consumidores más valiosos por ser los que aportan más valor a su comunidad.
La industria del turismo no puede depender más de la intuición en esta era digital. La rentabilidad de las tarifas se ve beneficiada al poder obtener información sobre las tendencias de ocupación más recientes, eventos especiales, temporalidad, clima e historial de años anteriores. Con esta información los hoteles podrán anticipar con mayor precisión la demanda de cuartos y ofrecer a la vez tarifas más competitivas y rentables.
Todo apunta que las necesidades del turista digital estén satisfechas del principio al personar la experiencia al extremo y hacer que el viaje sea más disfrutable poniendo al alcance la información que busca.