Dicen que crisis es sinónimo de oportunidad. No es casual que solo unos días después del estallido financiero de 2008, Satoshi Nakamoto haya lanzado su ya célebre White Paper sobre Bitcoin. En ese sentido, 2020 y especialmente 2021, marcaron un nuevo punto de inflexión para la economía digital en Argentina y el mundo.

El enorme crecimiento de ETH, BTC, Dogecoin, Uniswap o Cardano, marcan el ritmo de las cripto a nivel global. Pero no solo eso. También crecieron masivamente en el mercado tanto los NFTs como los videojuegos play to earn. No por nada durante este año escuchamos declaraciones de Andrew Wilson, CEO de EA, decir que estos dos elementos conforman el futuro del gaming a nivel global.

Estos dos elementos podrían marcar fuertemente el ecosistema cripto en 2022. Pero volvamos a 2021.

2021: El año de la masificación cripto

Para el ecosistema cripto, 2021 fue un año que quedará en la historia como pocos. No por los famosos all time high, que parecen sorprendernos cada año, sino más bien porque puede ser definido como el año de la masificación cripto.

Durante 2020, la excesiva emisión de moneda fiduciaria que se produjo en el mundo, y especialmente en los países desarrollados, para afrontar la expansión fiscal que requirió la pandemia, generó altos picos en el valor de las criptomonedas. Principalmente de BTC y ETH. Esto motivó que cada vez más gente se interesara por invertir en estos activos. Personas que, sin ser especialistas, o sin buscar investigar demasiado, querían subirse a la ola cripto.

 Por este motivo, durante 2021, estamos viendo un auge de las billeteras y plataformas usadas como exchange y envío de remesas, que permiten bajar las barreras de entrada para el público en general, y permiten realizar operaciones de compra o venta en locales comerciales, llevando esta revolución a un próximo nivel.

 Argentina: ¿Líder cripto en la región?

 Argentina es de los países en donde esta tendencia a la adopción de criptomonedas ha sido más marcada, por las complicaciones macroeconómicas que ya todos conocemos. Las cripto aparecen como una opción ante el mercado de capitales poco desarrollado, la desconfianza en la moneda local, la inflación, el cepo al dólar, y la brecha cambiaria.

En 2020, un estudio de Atlántico posicionó a nuestro país como aquel con mayor volumen de transacciones cripto en la región, alcanzando 48 millones de dólares, mientras que Brasil y Chile tuvieron transacciones por 25 y 24 millones respectivamente.

 Pero la cosa se pone aún más interesante si cruzamos este dato con el porcentaje del PBI que representan esos números: mientras en Estados Unidos es un 7,3%, en Argentina ese número alcanza el 12%.

 Esto hace que el ecosistema se vuelva atractivo y rentable para invertir en el mercado argentino. Así lo demuestran casos de plataformas locales como Buenbit o Lemoncash que ya han lanzado durante este año sus tarjetas prepagas. Ambas compañías nacidas en Argentina lograron levantar US$27,3 millones de financiamiento durante este año. A estas podríamos sumarle billeteras como ArgenBTC, Ripio, Belo o SatoshiTango, entre otras. 

 Además, como decíamos, la demanda por capacitación y formación en estos temas crece día a día. Y la oferta, acompaña. Criptolab, por ejemplo, es una plataforma educativa fundada por Gonzalo Waisman y Agustin Schmilovich que busca capacitar a personas sobre cómo invertir en cripto de forma segura. La iniciativa es apoyada por Defiant, Buenbit y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

 Y como último, no menos importante (sino todo lo contrario) empresas multinacionales como Paxful, invierten en nuestro país tanto como para comunicar, educar y democratizar sobre cripto, considerándonos y reconociéndonos como uno de los polos más importantes de la industria.

¿Vamos a seguir desaprovechando esta gran oportunidad de expandir nuestra economía? ¿O vamos a tomar todas estas señales como una oportunidad?

*Joan Cwaik es brand ambasador de Paxful.

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