El fenómeno Ualá: quién está detrás de la fintech argentina que quiere conquistar América Latina

El fenómeno Ualá: quién está detrás de la fintech argentina que quiere conquistar América Latina
Ualá apostó a saldar una deuda pendiente en la región; promover la inclusión financiera y demostró que es posible centralizar todo eso en una tarjeta
Por iProUP
03.11.2020 10.38hs Economía Digital

"Venimos a democratizar el acceso financiero", afirmó el fundador de Ualá, Pierpaolo Barbieri. Ese es el foco de la empresa, aplicar la innovación, inclusión y apertura, que son algunos de los valores que identifican a esta compañía.

Su fundador, además de emprendedor, es historiador económico. El apostó a saldar una deuda pendiente en América Latina: promover la inclusión financiera. Con Ualá demostró que es posible centralizar la vida financiera a través de una tarjeta internacional Mastercard que se obtiene sin cargo y sin gastos de financiación, y una aplicación para administrar las finanzas personales desde el celular.

La expansión

Con apenas 3 años de vida, la fintech ya superó los 2 millones de tarjetas emitidas y continúa creciendo: contrató talento durante los meses de pandemia y busca seguir aumentando su equipo en el corto plazo. A su vez, grandes fondos e inversores internacionales como Tencent, George Soros, Softbank y Endeavor Catalyst ya confían en él. Pero no sólo eso, también llegó a México el 29 de septiembre, hace un poco más de un mes.

Debido a su sólida propuesta para contribuir a la inclusión financiera y cambiar la forma en que los mexicanos manejan su dinero, una de las principales tareas de la compañía será acercar la educación tecnológica y financiera a todos los sectores de la población, ofreciendo una experiencia 100% digital, segura, gratuita y fácil de usar.

"Hace 3 años lanzamos Ualá en Argentina con el sueño de hacer las finanzas personales en América Latina más innovadoras e inclusivas. Luego de 18 meses de trabajo, estamos muy felices de ofrecer a todos los mexicanos un producto seguro, innovador y realmente gratuito. Nos llena de orgullo ser parte de la transformación tecnológica del dinero y liderar una revolución que cambiará la manera en que las personas ven y entienden sus finanzas personales" aseguró Pierpaolo Barbieri, fundador y CEO de Ualá.

En México, Ualá ofrece desde hoy y de manera gratuita una app vinculada a una tarjeta Mastercard, sin costos de emisión, renovación, mantenimiento y cierre. Estará disponible en todo el país y los usuarios podrán utilizar la tarjeta para hacer compras en cualquier comercio físico u online del mundo que acepte Mastercard, retirar efectivo en cajeros automáticos y enviar y recibir dinero de manera rápida y segura.

Pero además, Ualá llegó a México para afrontar este desafío con un equipo de más de 500 colaboradores comprometidos con la inclusión financiera en toda la región. "Confiamos en el potencial de Ualá para revolucionar los servicios financieros en México como lo están haciendo en Argentina", comentó Marcelo Claure, CEO de SoftBank.

La fintech ya cuenta con un equipo local en México y se abrirán 25 nuevas vacantes allí en lo que resta del año, con la intención de reconocer y proyectar al talento mexicano, invitándolo a integrarse a una familia en crecimiento que buscará mejorar la vida financiera de cada vez más personas.

¿Quién es Pierpaolo Barbieri?

Lejos del mundo económico, de chico soñaba con ser director de cine cuando vivía en el barrio porteño de Caballito junto a sus padres oriundos de Italia.

Antes de finalizar el colegio secundario decidió cambiar el rumbo y aplicó para una beca en la Universidad de Harvard. Su deseo ahora era estudiar historia y convertirse en investigador. Recibió luz verde por parte de la prestigiosa casa de estudios y con 17 años se mudó a Cambridge, Massachusetts.

En Harvard también conocería al historiador escocés Niall Ferguson quien se transformaría en su mentor y socio en la consultora política y macroeconómica Greenmantle
En Harvard también conocería al historiador escocés Niall Ferguson quien se transformaría en su mentor y socio en la consultora política y macroeconómica Greenmantle

Mientras cursaba, escribía en el diario universitario. Luego replicaría esta labor periodística dando su opinión como historiador económico en diversos medios como The Wall Street Journal, New York Times y Financial Times. En Harvard también conocería al historiador escocés Niall Ferguson quien se transformaría en su mentor y socio en la consultora política y macroeconómica Greenmantle, en la cual Barbieri aún es director ejecutivo.

Una vez graduado, título magna cum laude mediante, realizó una maestría en historia económica mientras se desempeñaba como pasante en Goldman Sachs y analista, durante cuatro meses, en Soros Fund Management. También ocupó el cargo de analista político y económico en el fondo Bridgewater. Ya venía masticando la idea de desarrollar un proyecto para realizar su aporte a la inclusión financiera, pero un hecho puntual terminó de decidirlo.

"El día que lo pensé había visto a una señora en el microcentro porteño que me hizo acordar a mi abuela. Tenía que esperar en el frío más de media hora para que abriera el banco. En otros países esa no es una realidad", describe. Antes de darle forma necesitaba un músculo económico y lo consiguió en uno de sus antiguos ‘jefes’.

El emprendedor

"Si vos querés salir a competir con los grandes, no podés hacer un proyecto de u$s50.000. Lo que nosotros queríamos era tener un montón de gente alrededor de la mesa que nos pudiera ayudar de distintas maneras. Entonces, unos dan una mano en el lado financiero porque conocen bien el negocio y otros lo tecnológico", se explaya Barbieri.

George Soros –en lo que marcó su regreso a las inversiones en Argentina desde Adecoagro- y Kevin Ryan, fundador de Business Insider, fueron algunos de los que aportaron el capital semilla en 2017. El emprendedor reveló: "Uno de nuestros inversores me dijo que con nosotros había roto dos reglas: que nunca iba a invertir en el país y que jamás invertiría en alguien que no fuera técnico porque no sé codear". Con un equipo de 20 personas Ualá se presentó en sociedad oficialmente el 4 de octubre de 2017.

El día del lanzamiento, señala, recibieron más de 1.500 solicitudes para darse de alta en la app, lo que Barbieri cataloga como el corazón de la empresa. 

"La gente del mercado financiero argentino se reía de nosotros. Nos decían: ‘¿Por qué vas a hacer una tarjeta gratuita si la gente paga?’", afirma. Y explica el modelo de negocios de la firma: "Normalmente los servicios financieros le cobraban todo al usuario porque había poca competencia. Nosotros bajamos los costos con la tecnología para poder ganar desde el lado del comercio". 

Ualá recibe un porcentaje de la comisión por cada operación que se realiza con su tarjeta, además también obtiene un fee cada vez que el usuario paga un servicio a través de su aplicación o si recarga la tarjeta de transporte.

Para comenzar, el ejecutivo se planteó alcanzar los 100.000 plásticos emitidos para fines de 2018. "Si no la van a usar, no la pidan porque es un problema para nosotros", pidió en una charla en la que explicaba cómo funcionaba su empresa y su objetivo detrás de su creación. 

No obstante, a poco más de cuatro meses de operación ya llevaban más de 65.000 tarjetas emitidas y alrededor de 200.000 descargas de su app. "Si Ualá tiene éxito, es por la calidad del capital humano que hay en Argentina. Tenemos una posición increíble para ser una meca de productos y servicios en la era del software", apunta.

El disruptivo

El crecimiento de la firma trajo aparejado un mayor volumen de financiamiento, desde inversores conocidos hasta nuevas caras que se sumaron al éxito de la fintech. 

En febrero de 2018 consiguió u$s10 millones en una ronda liderada de nuevo por Soros y Ryan, a los que se acoplaron Point72, Greyhound Capital y Jefferies. Ocho meses más tarde obtuvo u$s34 millones aportados, entre otros, por Goldman Sachs, Ribbit Capital y la brasileña Monashees.

La nueva política del Banco Central, de permitir el crecimiento de la industria fintech dentro del sistema financiero, posibilitó que compañías del sector potenciaran su crecimiento. 

El ecosistema se alimentó de esto y aumentó en cantidad de jugadores. Para su primer aniversario de operaciones, Ualá había alcanzado 400.000 tarjetas emitidas con un proceso de aprobación de tan solo 48 horas. 

Pero su verdadero año de despegue fue el 2019. En junio incorporó la unidad de préstamos con la posibilidad de solicitar hasta $100.000 y devolverlos en 6, 12, 18 y 24 cuotas. Al poco tiempo alcanzó los $20 millones en créditos otorgados. Dos meses después anunció que el CVU ya estaba disponible en la app. Esto permite enviar y recibir transferencias por parte de instituciones bancarias y no bancarias. "Apostamos a un mercado más libre", aseguró Barbieri.

Los últimos meses del año pasado también fueron de gran movimiento. El director ejecutivo de Ualá lanzó la opción de poder invertir a través de la app en un fondo común de bajo riesgo del Grupo SBS. Según cuentan desde la compañía, superó las 250.000 cuentas comitentes dadas de alta y el crecimiento es a una tasa del 20% por semana en su asset under management. A su vez, la firma sumó a su portfolio de productos una tarjeta Ualá con la que se encuentra rubricando alianzas con comercios para aplicar descuentos en compras.

A fines de noviembre, Barbieri anunció la serie C de la fintech. En esta ocasión llegaría de la mano de dos pesos pesados de la industria tecnológica: SoftBank y Tencent. 

Ambas aportaron u$s150 millones en la que fue la cuarta inversión fintech más importante de la región en 2019, de acuerdo a la consultora Finnovating. El desembolso le valió al emprendedor un encuentro con el flamante presidente, Alberto Fernández.

Con más de 1,5 millón de tarjetas emitidas (superó el millón en junio de 2019), Ualá aún no cuenta con planes de expansión regional sino que seguirá enfocada en crecer en la Argentina

"No venimos a reemplazar a los bancos. Más bien, venimos a crear un ecosistema y complementar al sistema financiero para darles mejores soluciones a la gente", señala. En dos años de operación se realizaron compras por $4.200 millones con plásticos de la firma. Ahora se encuentran trabajando para que los usuarios puedan hacer full cash out en locales de Rapipago o Pagofácil.

"Creo que el dinero físico seguirá siendo un derecho constitucional para la gente, pero no habrá muchos que vayan a usar el efectivo en 10 años para transacciones del día a día", concluye.