También Amazon puede fallar. Al menos, en el mercado de comestibles, que representa unos u$s840.000 millones en Estados Unidos y a un año de que el gigante del e-commerce comprara a Whole Foods por u$s13.700 millones.

Según una encuesta anual a consumidores que publicó UBS esta semana, los pedidos de alimentos bajaron al menos una vez al mes durante 2018 en comparación con 2017.

El descenso fue inesperado luego de la fuerte inversión de Amazon en Whole Foods y la expansión de lservicio de entrega en dos horas de Prime Now, según indicaron los analistas a los inversores.

Otro estudio de la consultora Brick Meets Click citado por Bloomberg remarca que que usan los servicios de entrega y retiro de comestibles ofrecidos por minoristas físicos gastan alrededor de u$s200 al mes y realizan pedidos con más frecuencia que los clientes de Amazon, que gastan u$s74 mensuales.

Además, la cantidad de hogares cubiertos por opciones de entrega y retiro en tiendas online de alimentos llegará al 90% en 2019, registrando una fuerte suba con respecto al 69% de 2017.

Según David Bishop, socio de Brick Meets Click, esto se debe a que las cadenas de retail de todos los tamaños invirtieron fuertemente, por lo que los servicios de Amazon no resultaron tan novedosos.

Por su parte, el gigante del e-commerce sumó más de 400 tiendas con la adquisición de Whole Foods, lo que fue visto con temor por otras empresas del sector.

Pero la competencia no tardó en llegar: los supermercados Walmart., Kroger y Target desplegaron opciones de entrega y retiro en tiendas y haciendo valer la inferioridad numérica en cantidad de tiendas con respecto a Amazon.

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