"Creo que esos debates podemos darlos si los analizamos seriamente, si los entendemos seriamente". "Me parece que los medios son un tema a debatir hoy en día. Y en Argentina además tenemos que ampliar, por ejemplo, el mercado de distribución de imágenes, que ya el mundo le ha abierto a las telefónicas y en este país, inexplicablemente, Macri lo mantuvo a favor de uno. Y creo que eso no fue bueno".

Así respondió el presidente Alberto Fernández al ser consultado sobre si impulsaría una nueva ley de medios, a sabiendas que la vigente no le gusta. Con su declaración, dejó claramente expresado que dará inicio a a la discusión: "Ya he abierto la discusión diciendo esto. Lo vengo diciendo desde 2004, no es de ahora".

"Me parece que tenemos que animarnos a discutir todas estas cosas. Lo que no podemos es hacer leyes en contra de alguien, sí podemos pensar en una ley superadora, que sea mejor, simplemente", agregó.

En cuanto a los medios públicos, sostuvo que verá el modo de potenciarlos bajo una lógica de pluralidad, de respeto y de puesta en valor, porque hay muchas localidades del país alejadas a donde lo único que llega es la Televisión Pública.

Ante la consulta sobre si le preocupa lo que titulan los medios, el jefe de Estado sostuvo: "Los titulares me preocupan en tanto y en cuanto puedan ayudar a confundir a la gente".

Y reflexionó: "La Ley de Medios que impulsó Cristina dejó algo bueno. Al ser debatida quedó al descubierto quién es quién, ya cada uno sabe lo que escucha y sabe tamizar. Lo que nosotros debemos hacer es garantizar la pluralidad de voces y exigir responsabilidad a los que opinan e informan. Responsabilidad".

Las interpretaciones sobre lo que quiso decir pueden ser variadas.

"Me parece que, por un lado, el presidente persiste en su perspectiva reduccionista y sesgada sobre la ley de servicios de comunicación audiovisual. No concuerdo con él en que haya sido diseñada en contra de un sector. Y tampoco creo que el problema del sistema actual esté en la ley audiovisual sino en lo que no se hizo en torno a la ley", dijo a iProfesional, Santiago Marino, docente de la UNQ, UBA, Usal y San Andrés.

Para el también investigador, lo que sucedió con el gobierno de Mauricio Macri en adelante fue que "se rompió sobre todo el corazón anticoncentración de esa ley. Planteo esto, justamente, porque en su discurso aparece la necesidad de pluralizar el sistema de medios. Sin atacar los niveles de concentración actual eso no es posible".

Respecto del mercado de la televisión ya le fue abierto a las telefónicas durante la gestión Macri, si bien ese proceso no se impulsó de manera amplia. A comienzos de 2018, el Enacom, a cargo de Miguel de Godoy, autorizó a Telefónica y a Claro a ofrecer TV paga a los argentinos. Sin embargo, lo que nunca se les habilitó fue la posibilidad de brindar ese servicio a través de la tecnología satelital. Así, DirecTV continuó siendo el único operador en brindar la prestación por esa víaPor el lado de la empresa Telecom, se vio favorecida ya que a Claro y a Telefónica les llevaría más tiempo incursionar en su mercado por la vía de la fibra óptica y, de ese modo, comenzar a competirle más agresivamente en ese terreno.

Plantear hoy que se les dé esa posibilidad suena casi a obsoleto. Las compañías encaran sus despliegues con fibra óptica ya que es la tecnología más eficiente para el momento actual. Ya para 2018 el satélite había quedado medio viejo. Si esta chance se hubiese habilitado hace 10 años, la situación hoy sería distinta.

Dame fútbol

El fútbol podría ser otro de los temas incluidos en esa apertura que plantea Alberto Fernández. Tenerlo como propuesta de contenidos pasó por sus tormentas y rispideces. No obstante, en la actualidad tanto Telefónica como Claro pueden ofrecer el pack futbolero como parte de su oferta de servicios convergentes y sin mayores inconvenientes.

La situación no es tan amigable para los pequeños operadores de cable que actúan en las provincias. Para ellos, negociar ese pack a veces es más un dolor de cabeza que una solución. Lo mismo que los paquetes de señales, más allá de si son premium o no.

"Hoy la limitación pasa más por la forma en que se venden los contenidos y los derechos, porque los cableros tienen que pagar por clientes que no tienen. Esto es lo que explica que las empresas hayan tardado en incluir la TV abierta en sus propuestas. Merecería ser revisado", señala a iProfesional, el experto en telecomunicaciones Enrique Carrier.

Para el analista, la mitad de los hogares con televisión paga aún se mantiene en el servicio analógico, que es más barato y no habilita para sumar el pack de fútbol. Si lo quieren, deben pasarse al sistema HD y luego comprar el paquete futbolero.

"Si hoy para verlo hay que tener una suscripción HD, eso de por sí es un límite. Y si no sos cablero no hay fútbol. Estos son limitantes para la competencia", agrega Carrier. En tiempos de crisis, los consumidores buscan reducir al mínimo sus costos fijos. Así, o dan de baja los packs o, directamente, el servicio de TV paga.

Los pequeños cableoperadores estuvieron pidiéndoles a las señales contar con paquetes más reducidos para poder ofrecer alternativas más económicas. Pero eso no fue posible. Es que, sean 10 o 100 señales las incluidas, el costo se calcula en función de la cantidad de clientes potenciales que hay en una zona y no por los que efectivamente se tienen.

Esa fue una ecuación que siempre funcionó en el mercado pero que, en virtud de los nuevos consumos y demandas, ya no resulta. Especialmente para quienes deben distribuirlas. El tema tampoco se reduce a esto.

Un árbitro por favor

La distribución de imágenes a la que aludió Alberto Fernández también se relaciona con el llamado must carry. Es decir, la obligación de que los operadores de TV incorporen en su grilla a las señales de televisión abierta de las ciudades y localidades en qué brindan sus servicios.

En 2018, el Enacom también emitió una resolución por la cual los titulares de licencias de servicios de TV satelital tendrían que transmitir, de modo obligatorio, las señales públicas del Estado y aquellas en las que tuviera participación, como el Canal de la Ciudad de Buenos Aires, y el de Iglesia Católica. Esa obligación también se extendió de modo tal que sean incorporadas aquellas señales de TV abierta coincidentes con el área de cobertura. Si una empresa satelital da servicios en Córdoba o Mendoza, entonces debe incluir a las provinciales existentes.

Esto ocurrió porque las mismas señales provinciales reclamaban que, al quedar afuera de la grilla de la televisión paga (medio con el que accede el 77% de los hogares argentinos, según datos de Business Bureau), también se veían imposibilitadas de sumar más publicidad, principal sostén del negocio de los medios.

Pero esta obligación que tienen los prestadores no las tienen las señales. Dicho de otro modo, las mismas les cobran a los proveedores de TV paga o de servicios convergentes por incluirlas en sus grillas. Eso forma parte de una negociación entre las partes.

Cuando no hay acuerdo entre lo que pide un canal para ser incorporado en esa grilla o lo que está dispuesto a pagar el distribuidor, comienzan los problemas. Es lo que sucede en la actualidad entre Clarín y Claro: este último no está dispuesto a convalidar el monto que exige el primero. Pese a que la situación está denunciada desde hace ya mucho tiempo en el Enacom, el regulador no resuelve.

Para Santiago Marino, en relación a la regulación de la oferta del mercado audiovisual "sería interesante conocer en qué consiste su idea o un proyecto para tal fin. Entiendo que sería clave ampliar la regulación del espacio audiovisual ampliado incluyendo a los servicios OTT como Netflix, por ejemplo".

Y consideró que podría contemplarse el aporte a un fondo de producción nacional de contenidos, en obligarlos a algún lineamiento de cuota de pantalla o cuota de interfase para que los públicos accedan a esa producción nacional que podría ofreceré Netflix.

"Esto vendría de la mano con oferta en torno a los límites que Clarín le impone a Claro en relación a la oferta audiovisual sin el paquete de contenidos de Clarín. Me parece que por ahí pasa parte de lo central y necesario a regular en el futuro inmediato. Pero sería importante saber si esto va a ser un proyecto de ley que se trabaje en su gestión o es una manifestación en una entrevista y nada más", agregó.

Como se advierte, hay limitaciones en el mercado de telecomunicaciones cuando se trata de contenidos. Las cosas no fluyen de manera natural. A veces, suelen haber demasiadas piedras en el camino y escasa ayuda para quitarlas de él.

Alberto Fernández planteó, con esta declaración, la apertura de la discusión. Y apeló a la responsabilidad. Esa misma que termina impactando en el acceso y en el costo de los servicios TIC por parte de los argentinos.

Te puede interesar