Una encuesta refleja la preocupación creciente por el impacto de los precios y el ajuste: la percepción negativa escala y la confianza se debilita.
15.04.2026 • 13:44hs • Termómetro económico
Termómetro económico
Dos tercios de los argentinos sienten que están peor que hace un año y el dato que enciende las alarmas
Los números de la medición (800 encuestados mayores de 18 años, relevados entre el 27 y el 31 de marzo de 2026, con alcance nacional) no dejan mucho margen para la interpretación optimista. El 64% de los consultados consideró que la situación económica actual está peor que un año atrás, tres puntos por encima del registro del mes anterior. Solo el 35% sostuvo lo contrario. El propio documento de D'Alessio IROL y Berensztein lo resumió sin eufemismos: "La evaluación sobre la situación económica actual continúa pronunciando la baja".
No se trata de un dato aislado sino de una tendencia con momentum propio. El indicador viene deteriorándose mes a mes, y la lectura comparativa interanual (que filtra los ruidos coyunturales) confirma que el malestar es estructural, no episódico. La pregunta ya no es si el clima económico empeoró, sino qué tan profundo es el pozo y cuándo empieza la recuperación perceptual.
El termómetro más fino: dos tercios sienten que retrocedieron económicamente
Si la evaluación de la economía en abstracto es negativa, la percepción sobre la situación económica propia es todavía más elocuente. El 67% de los encuestados afirmó estar peor posicionado económicamente que el año anterior, dos puntos más que en febrero y el valor más alto desde agosto de 2024. Es decir, no solo se cree que el país va mal, sino que ese deterioro se siente en el bolsillo concreto de dos tercios de la población.
La segmentación por voto desnuda las tensiones internas del oficialismo. Entre los votantes de La Libertad Avanza, la sensación positiva sobre la economía personal cayó cuatro puntos respecto al mes anterior, quedando en 62%. Es un número todavía mayoritario dentro de ese universo, pero la tendencia descendente (acumulada en varias mediciones consecutivas) empieza a configurar un riesgo electoral real.
En el polo opuesto, entre los votantes de Fuerza Patria, el pesimismo llegó al 96%. Y en Provincias Unidas, tres de cada cuatro encuestados (75%) consideraron que su situación personal es peor que en 2025. "La polarización sigue siendo muy fuerte", resume a iProUP Eduardo D'Alessio, presidente de la consultora.
Las expectativas sin rebote: más de la mitad espera que empeore
El presente duele, pero lo que más preocupa en términos políticos es que el futuro tampoco genera alivio: el 56% de los encuestados creyó que la economía estará peor dentro de un año, mientras solo el 41% apostó por una mejora. Ambas cifras se movieron apenas un punto respecto de la medición anterior, lo que indica que el cuadro no es de pánico agudo sino de escepticismo instalado y difícil de revertir con gestos puntuales.
En términos de gestión de expectativas (uno de los activos políticos más valiosos que cualquier gobierno puede administrar), este dato es una señal de alerta. El ciclo virtuoso que sostuvo el relato de la estabilización en 2024 se apoyaba en la promesa de que el sacrificio presente tenía un horizonte claro de mejora. Cuando ese horizonte se nubla, la paciencia social tiene un límite que las encuestas empiezan a mapear con precisión.
La inflación vuelve al top 3: el fantasma que nadie quería ver
Quizás el dato más significativo del monitor de marzo sea el retorno de la inflación al podio de las preocupaciones ciudadanas. Con el 60% de menciones, el índice de precios volvió al tercer lugar después de diez meses de ausencia, acumulando un salto de 23 puntos desde el 37% de octubre de 2025. La incertidumbre económica lideró con el 65% e inseguridad se ubicó segunda con 62%.
La lectura por espacio político refleja agendas casi incompatibles:
- Los votantes de LLA priorizaron inseguridad (78%) e impunidad de actos de corrupción kirchnerista (64%)
- Los de FP se concentraron en incertidumbre económica (88%), ajustes del gobierno (86%) e inflación (80%)
Son dos países conviviendo en la misma encuesta, con preocupaciones que apenas se rozan.
Hay un momento en el ciclo de cualquier gobierno de ajuste en el que la promesa de que "lo peor ya pasó" deja de ser creíble, y el Monitor de D'Alessio IROL y Berensztein de marzo 2026 sugiere que Argentina podría estar transitando ese umbral. No porque el gobierno haya fracasado en sus metas macroeconómicas (la baja de la inflación es real y sostenida), sino porque el tiempo que demora esa mejora en llegar al bolsillo cotidiano de dos tercios de la población es políticamente costoso, y los escándalos de gestión aceleran ese desgaste.
El retorno de la inflación al top 3 de preocupaciones es la señal más inquietante de todas: si el indicador que el oficialismo usó como principal argumento de legitimidad empieza a reaparecer en la agenda ciudadana, el relato de la estabilización necesita urgentemente un nuevo capítulo.