Elon Musk, uno de los empresarios más ricos del mundo, decidió eliminar una de las funciones más polémicas de Grok, el modelo de inteligencia artificial desarrollado por su compañía xAI e integrado en la red social X (antes Twitter), tras una ola de críticas y denuncias internacionales.
La controversia estalló a comienzos de 2026, cuando se viralizó que Grok podía generar imágenes sexualizadas de personas reales a partir de simples indicaciones de los usuarios.
La función, que permitía editar fotografías para mostrar a individuos con ropa interior, bikinis o desnudos no consentidos, incluso de menores de edad, provocó un escándalo global y la reacción inmediata de organismos reguladores y gobiernos en distintos países.
Elon Musk elimina una de las funciones más polémicas de Grok
Ante la presión y las amenazas de sanciones legales, Musk anunció que la herramienta dejaría de estar disponible. La decisión fue comunicada a través de la propia plataforma X, donde se subrayó el compromiso de la compañía de mantener una política de "tolerancia cero" frente a cualquier forma de explotación sexual de menores, desnudos sin consentimiento o contenido sexual explícito.
Según el comunicado, se implementaron medidas para impedir que Grok pueda editar imágenes de personas reales en contextos sexualizados, especialmente en jurisdicciones donde esa práctica es ilegal.
La eliminación de la función marca giro en la política de Musk respecto a Grok, que había sido presentado como un competidor directo de ChatGPT y otros modelos de lenguaje, con la promesa de ofrecer respuestas más "irreverentes" y menos filtradas.
Sin embargo, la capacidad de generar imágenes sexualizadas sin consentimiento desató un debate sobre los límites éticos de la IA y el rol de las empresas tecnológicas en la protección de los usuarios.
Muchos expertos en seguridad digital celebraron la medida, aunque advirtieron que el episodio refleja la necesidad de establecer regulaciones más claras sobre el uso de la IA generativa. Para ellos, el caso Grok expone cómo la falta de controles puede derivar en abusos que afectan derechos fundamentales, como la privacidad y la integridad de las personas.
En paralelo, organizaciones de defensa de la infancia y colectivos feministas reclamaron que se investigue el alcance de la función y se evalúe si se produjeron daños concretos a víctimas.
Incluso, el gobierno japonés, a través de la ministra de Seguridad Económica Kimi Onoda, confirmó que el país abrió una investigación sobre el servicio de IA de Elon Musk tras conocerse que podía generar imágenes sexualizadas de personas sin consentimiento.
Onoda señaló que la Oficina del Gabinete pidió a X Corp —la empresa matriz de Grok— implementar mejoras inmediatas para frenar la creación de este tipo de contenidos.
La funcionaria fue categórica al afirmar que "todas las posibilidades, incluidas medidas legales, están sobre la mesa" si la compañía no demuestra avances concretos.