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La era post-monopatín: las bicicletas eléctricas serán la próxima revolución en movilidad urbana

La era post-monopatín: las bicicletas eléctricas serán la próxima revolución en movilidad urbana
Para 2023, el número total de bicicletas eléctricas en circulación en todo el mundo deberían alcanzar unos 300 millones. Su impacto en las ciudades
17.12.2019 19.50hs Innovación

Según el último estudio de tendencias de Deloitte, las bicicletas eléctricas serán la próxima gran revolución de la movilidad en el mundo.

No se trata de una tecnología precisamente nueva, ya que la primera bicicleta eléctrica fue patentada en 1895, la verdadera explosión de ventas está llegando con la evolución de las baterías de litio. Y es que aunque parezca mentira, el 80% de las bicicletas eléctricas que se venden en el mundo todavía llevan una batería de plomo.

Pero la rápida evolución del litio está permitiendo poner en el mercado modelos con cada vez mayor autonomía, una vida útil mucho más larga, y con unos precios cada vez más y más competitivos. Algo que ha puesto en marcha una economía de escala que hará que las ventas de este tipo de vehículos se multiplique en los próximos años. 

Según Deloitte, en 2020 el 25% de las bicicletas que se vendan llevarán una batería de litio. Una cifra que crecerá hasta el 60% en 2023.

Y ya hay señales de que la cosa se está empezando a calentar. En Alemania por ejemplo en 2018 se han vendido un total de 1 millón de bicicletas eléctricas. Un 36% más que el año anterior. 

Pero este 2019 entre enero y junio ya se han alcanzado el millón de unidades vendidas. Algo que nos indica que de continuar con la tendencia, este ejercicio se duplicarán las ventas.

Más del 50% de todas las bicicletas para adultos vendidas en Holanda en 2018 eran eléctricas. Las venta de bicicletas eléctricas en los Estados Unidos aumentó el pasado año un 73% hasta las 400,000 unidades. España registró un aumento anual del 55% en las ventas de bicicletas eléctricas en 2018, entregando 111.297 bicicletas eléctricas por un promedio de coste de 2.165 euros cada una.

Todo esto significan muchas bicicletas eléctricas en las calles. Para 2023, el número total de bicicletas eléctricas en circulación en todo el mundo deberían alcanzar unos 300 millones, un aumento del 50% sobre los 200 millones de 2019. Estos 300 millones de bicicletas eléctricas incluirán tanto bicicletas privadas como bicicletas eléctricas disponibles en los servicios de sharing.

La pregunta es por qué aumentan las ventas. La respuesta es además de la bajada de precios y la mejora de la tecnología, también que los consumidores están viendo el potencial como medio de transporte de este tipo de vehículos. 

Poco a poco queda atrás la imagen de herramienta para hacer deporte o pasar el tiempo libre, y más gente la usa para sus desplazamientos diarios.

Y es que con la ayuda de un motor, podremos completar el recorrido con mucho menos esfuerzo. A esto se añade el factor tiempo, y es que un ciclista capaz de realizar un recorrido a una velocidad media de 22 km/h, necesitará un 50% menos tiempo que un ciclista medio sin asistencia. algo que supone recortar el tiempo de los desplazamientos diarios en dos tercios. Incluso dentro de las grandes ciudades, esta velocidad puede suponer superar los tiempos logrados por otros medios de transporte, como el metro, el autobús o el coche.

Otro factor que ayuda a las bicicletas es la menor dependencia de las redes de recarga pública. El contar con una batería extraible, o un cuerpo mucho más compacto, los propietarios pueden realizar la carga de su batería de una forma mucho más fácil que la de un coche. 

Incluso gracias a su evolución, las bicicletas eléctricas están invadiendo nichos de mercado hasta ahora en mano de los vehículos, como las labores de reparto de mercancías. Las bicicletas eléctricas de carga se extienden como una forma sostenible y económica de realizar una amplia variedad de las labores logísticas en unas ciudades congestionadas y con graves problemas de estacionamiento.

Un nuevo estudio indica que los usuarios de bicicletas eléctricas hacen tanto ejercicio como con una bicicleta convencional.

Incluso algunas empresas, como la cadena de pizzerías Dominos Pizza, están viendo como realizar el reparto de sus mercancías en bicicleta eléctrica puede llegar a ser incluso más rápida que hacerlo en una moto. No sólo eso, sino que además han notado una mejora en la satisfacción del cliente al ver que para el reparto se ha utilizado un vehículo de cero emisiones.

Tendencias que nos indican que en los próximos años veremos como las bicicletas eléctricas extienden su influencia entre el gran público que las verá como un complemento perfecto para el transporte público, y una alternativa de gran potencial para acceder a las grandes ciudades.



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