Más artículos

Con cada vez más fuerza, el transporte eléctrico gana tracción, suma usuarios, genera alternativas

Con cada vez más fuerza, el transporte eléctrico gana tracción, suma usuarios, genera alternativas
Cada vez más países aumentan la producción o importación de vehículos eléctricos o híbridos, e la mano de una fuerte demanda por parte de los usuarios
18.08.2019 15.33hs Innovación

Casos como Noruega, que registró que el 60% de sus vehículos importados fueron eléctricos, o el del estado de California, que aumentó a 5,6% la participación de los coche eléctricos en su mercado, son cada vez más comunes.

Con menos de 0,1% en ventas de vehículos eléctricos, Puerto Rico asume la última posición entre los territorios estadounidenses, detrás, incluso, del estado de West Virginia, que no incentiva la compra de estos vehículos y cobra un impuesto anual de u$s200 a sus dueños.

Sin embargo, los importadores de vehículos eléctricos, sus conductores y proveedores de servicio aseguran que la escasez de gasolina que imperó luego del huracán María y la llegada de modelos eléctricos más accesibles, en combinación con los incentivos económicos gubernamentales, han movilizado a más boricuas, año tras año, a electrificar su transporte personal.

La Ley 81 del 2014 para promover la adopción de vehículos eléctricos en Puerto Rico, eximiéndoles del pago de arbitrios de importación, le abrió la puerta a los carros eléctricos, pero solo un poco, asegura Michael Bolaños, propietario de OTH Logistics, una empresa con sede en Port St. Lucie, en Florida, que ha importado casi 270 de los vehículos eléctricos, de marcas reconocidas como Tesla, Porsche y Jaguar, que transitan en la isla desde 2015.

"Nosotros llevamos importando vehículos eléctricos, más o menos, desde hace cinco años. En ese entonces, si importamos diez carros fue mucho, pero poco a poco hemos ido llevando más carros eléctricos a Puerto Rico", acotó Bolaños, quien ya ha importado 88 vehículos eléctricos en lo que va del año y ha visto ese número crecer consistentemente desde que empezó en el negocio.

De hecho, se han importado cerca de 1.434 de estos vehículos a la isla hasta finales del año fiscal 2018, con un valor total de casi u$s13,9 millones, representando menos del 0.1% de los carros que transitan por las carreteras del país, según las estadísticas más recientes del Departamento de Comercio Federal.

Casi todos estos vehículos, añadió el experto en logística de transporte, han sido para clientes personales que usualmente pagan en efectivo desde u$s40.000 por el Tesla Model 3, el sedán de lujo más económico de la marca americana liderada por el multimillonario sudafricano Elon Musk. No obstante, hay quien ha estado dispuesto a pagar hasta u$s120.000 por el Tesla Model X, un "crossover" que alcanza las 60 millas por hora (mph) en 3,5 segundos.

Y es que Tesla, la compañía manufacturera de vehículos eléctricos y de infraestructura de energía verde con sede en el estado de California, acapara, al menos, el 25% del mercado puramente eléctrico en Puerto Rico gracias a la popularidad que precede a su marca. Esto, a pesar de carecer de centros de ventas o servicio en la isla.

Desde que Musk se unió al equipo Tesla con una inversión de u$s7,5 millones y se propuso construir el carro eléctrico para las masas en 2004 con una decena de empleados, la compañía ha crecido su plantilla a 45.000 y el valor de sus acciones por un factor de 10, principalmente gracias al éxito de sus cuatro modelos eléctricos que, aunque aún están fuera del alcance de la clase media puertorriqueña, han sido un éxito a nivel mundial.

Fieles a la tecnología

En 2014, cuando Tesla anunció el lanzamiento de su "crossover" Model X, Javier Rodríguez, un corredor de bienes raíces, fue uno de los primeros puertorriqueños en reservar el suyo. Rodríguez no fue parte del grupo selecto de consumidores que tuvo acceso a prototipos de este modelo, pero ni eso ni la espera de dos años frenó su intención de conducir su vehículo eléctrico en Puerto Rico.

"Yo sé que suena como un acto de fe, y en parte lo fue, pero es que esos vehículos son el futuro de la transportación. Yo tenía que ser de los primeros en Puerto Rico en tener ese carro y punto", sentenció Rodríguez, quien resaltó el balance entre rendimiento, seguridad y tecnología del "crossover" de Tesla.

Pero su afán no es único. Como Rodríguez son más de 180 puertorriqueños los que han preferido desembolsar decenas de miles de dólares por un carro eléctrico que no podrán conducir hasta que llegue a Puerto Rico meses o años luego de que lo ordenen.

Israel Meléndez, quien opera una empresa de cinematografía técnica en el municipio de Manatí, es otro de los usuarios pioneros, o "early adopters", de esta tecnología en la isla. Aunque Meléndez había ordenado su modelo Tesla tres meses antes de que Puerto Rico sufriera el embate del huracán María en 2017, no fue hasta un año después que lo recibió, por lo que tuvo que hacer largas filas para conseguir gasolina para su antiguo carro, al igual que cientos de miles de puertorriqueños luego del devastador ciclón.

"Mi vida y mi negocios se detuvieron. Yo conducía por ahí y veía filas eternas para echar un poco de gasolina, pero tenemos tanto sol que podemos usar como fuente de energía y lo estamos dejando perder", pensaba Meléndez, que desde entonces ha invertido u$s55.000 para instalar paneles solares y baterías Tesla en su hogar para independizar su casa, negocio y vehículo principal de los combustibles fósiles, y así desvincularse completamente de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

"Ahora mi negocio depende de menos factores fuera de mi control, empezando por la gasolina", indicó. Según Meléndez, con su auto Tesla le puede dar vuelta y media a la isla antes de que se agote la batería.

Aunque el poder adquisitivo es el hilo que ata a todos los dueños de estos vehículos tan poderosos como lujosos, Rodríguez explicó que la manufacturera sigue abaratando los costos, haciendo estos vehículos más accesibles a un público cada vez más grande.

Tesla, pionero en este sector del mercado, produce algunos de los vehículos eléctricos con las mejores economías, tecnologías y medidas de seguridad, pero su fama también ha sido su talón de Aquiles.

Históricamente, la compañía ha tenido problemas en llenar las decenas de miles de órdenes para cada uno de sus vehículos, especialmente para el Model 3. Este último, al que Musk ha descrito como el carro eléctrico para las masas, ha resultado ser un dolor de cabeza para sus ingenieros de línea que no están recibiendo suficientes paquetes de baterías, el corazón del carro eléctrico, para atender la demanda.

Aun cuando Musk entró en un acuerdo billonario con Panasonic para la producción de baterías en el Gigafactory, su megafábrica en el estado de Nevada, estos contratiempo le costaron u$s700 millones a Tesla, según detalla su reporte financiero al cierre del primer trimestre de este año.

Se suman las alternativas

Pero mientras Musk intenta aumentar el volumen de producción de su modelo más económico, otras marcas que operan en el mercado local aprovechan los incentivos contributivos disponibles para poner sus vehículos alternativos en manos de más puertorriqueños.

En el renglón más económico, la marca surcoreana Hyundai se posiciona como el líder con el modelo "plug-in" Ioniq, cuyo precio ronda los u$s28.000. Ostentando una eficiencia de carga de 119 MPGe (millas por galón equivalentes, la métrica usada para vehículos híbridos y eléctricos), el Ioniq Plug-In Hybrid opera únicamente con baterías recargables hasta que se agoten, momento en que el vehículo cambia automáticamente a su motor de combustión interna.

Al final del día, los dueños de estos vehículos —que el principal oficial de Operaciones de Hyundai Puerto Rico, Pablo Martínez, estimó en decenas— pueden recargarlos en cualquier toma casera de 110 o 120 voltios.

Con un tamaño similar pero una configuración completamente eléctrica que alcanza las 112 MPGe, le sigue el Nissan Leaf que, por unos u$s29.000, se ha posicionado como el carro eléctrico más vendido (450.000 unidades) a nivel mundial, según estimados de la empresa japonesa.

En cuanto a sus ventas, Juan Santana, director de Operaciones Comerciales de Motorambar, importador de Nissan en Puerto Rico e Islas Vírgenes Americanas, dijo que el modelo Leaf logró una penetración modesta, rondando las 100 unidades cuando llegó a sus concesionarios locales en 2014. Trayendo a Puerto Rico la nueva generación del vehículo eléctrico en 2020, Santana espera capitalizar en la tendencia lenta pero segura de la industria automotriz global hacia los vehículos eléctricos.

En el segmento de lujo, la marca alemana BMW, que recientemente prometió lanzar 25 modelos eléctricos e híbridos plug-in nuevos antes de 2025, ya trae a Puerto Rico los modelos plug-in del 530e, 745e y el i8, este último con casi 370 caballos de fuerza para alcanzar las 60 mph en 4,2 segundos.

"Hemos vendido sobre 200 vehículos plug-in (en Puerto Rico), siendo el dealer número uno en la nación americana. El vehículo plug-in es una opción increíble pues su economía en gasolina lo hace sumamente atractivo, pues tienes la capacidad de utilizarlo completamente eléctrico y cargar sus baterías sin tener que utilizar su motor de gasolina", acotó el gerente general de Ventas de Autogermana, Enrique De La Cruz, quien espera introducir cuatro nuevos modelos plug-in a Puerto Rico en el 2020.

Y es que el mercado boricua de vehículos alternativos todavía es controlado por las marcas de lujo. Aunque el Departamento de Hacienda exime a los vehículos eléctricos y plug-in del pago de arbitrios en un 100% y 50%, respectivamente, sus costos de producción los ponen un escalafón más alto que sus contrapartes de combustión interna.

A preguntas de Negocios sobre el futuro de los vehículos eléctricos, los tres importadores de autos respondieron que, al igual que el mercado global, los precios en Puerto Rico bajarán según los manufactureros aumenten su producción de carros eléctricos y plug-in en comparación durante la próxima década.

En preparación a los cambios que se avecinan, Santana y De La Cruz, quienes intentan equipar sus respectivas instalaciones con cargadores eléctricos, coincidieron que la isla necesita desarrollar mejor su infraestructura de recarga.

Infraestructura necesaria

"Mientras la tecnología automotriz mejore, los conductores van a tener mejores eficiencias, pero siempre van a necesitar una infraestructura de soporte", enmarcada en estaciones de recarga por toda la isla, dijo Santana.

Ese fue el pie forzado de los hermanos Jumil y Leonardo Cabán, dueños de la tienda de tecnología Dr. Tech en Mayagüez, que después de importar su primer vehículo eléctrico, a solo un mes del huracán María, y darse cuenta de que Puerto Rico no contaba con la infraestructura para cargar su vehículo y conducirlo hasta la Sultana del Oeste, se dieron a la tarea de construirla ellos mismos.

"Realmente no sabíamos si esto iba a dar pie con bola, pero queríamos que los cientos de dueños de vehículos eléctricos, como nosotros, pudieran irse por toda la isla sin preocuparse por si se iban a quedar a pie o no", acotó Jumil, el más joven de los hermanos, quien lidera la instalación de las estaciones.

A finales del 2017, los empresarios instalaron su primera estación en el restaurante Don Frappé de Añasco. "Desde el principio, intentamos venderlas como una forma de atraer una clientela nueva a los negocios. No queríamos que los dueños cobraran por usarlas, sino que regalaran la electricidad a cambio de consumo en sus negocios", añadió Leonardo.

Eso resonó con Edrissy Bobe, quien cuenta con una estación de recarga eléctrica en su restaurante Buena Vibra en Cabo Rojo.

"Los otros días me llegó una familia de cuatro que, en una hora, me consumió casi u$s180. Cuando yo comparo lo que gasté en cargarles el carro eléctrico con lo que ellos me consumieron en el restaurante, salgo ganando porque me llega gente así una o dos veces por semana", razonó Bobe.

Estimando el costo por kilovatio hora a 20 centavos, el gasto en que Bobe incurrió en cargar el vehículo de sus clientes —usando una conexión de 220 voltios y 40 amperes (al 80%)— fue de u$s1,40. Incluso, aumentando el costo energético de la AEE por un 30%, Bobe gastaría u$s1,82, que como quiera languidece en comparación con su nuevo ingreso.

"Estos son clientes que jamás había visto pasar por aquí. El cargador me los trajo", añadió Bobe, quien asegura que ya recuperó la inversión inicial de u$s800 que hizo en la estación de recarga, con intereses.

Según la aplicación móvil Plugshare, que permite a los conductores de vehículos eléctricos encontrar estaciones de recarga gratis, Puerto Rico cuenta con 46 estaciones distribuidas en 24 municipios, con mayor concentración en las costas noroeste y suroeste de la isla.

Entre estas se destacan las estaciones de recarga en el centro comercial Santa Rosa Mall en Bayamón, el hotel Villa Cofresí en Rincón, el club de golf del complejo residencial Palmas del Mar en Humacao, el edificio de apartamentos Ciudadela en Santurce y el restaurante Asador San Miguel en Orocovis.

A estas, los hermanos Cabán pretenden añadir unas seis estaciones más, sumando a Moca, Canóvanas y San Germán a la lista de municipios con al menos un cargador gratis, antes de cerrar el 2019. Incluso, Jumil se mostró deseoso de colaborar con los gobiernos municipales para instalar estaciones de recarga en los cascos urbanos del país como hizo Bayamón a mitad de esta década.

La estación de San Germán, particularmente, será una de las primeras en compartir el mismo espacio que bombas de gasolina en Puerto Rico. Y es que, los hermanos Cabán recientemente llegaron a un acuerdo con Edward Ruiz, propietario de la cadena de gasolineras Quick Stop, para instalar un cargador en dos de sus puestos de gasolina en el área oeste.

"Voy a instalar una en mi gasolinera Top Fuel en la zona industrial de Mayagüez y la otra irá a la (gasolinera) Shell en la avenida principal de San Germán. Los clientes que gasten en el negocio van a recibir tarjetas de puntos para cargar sus carros", dijo Ruiz, quien pretende premiar la lealtad de sus clientes con recargas gratis.

Sobre su decisión, que hasta ahora ningún otro detallista de gasolina había tomado, Ruiz aseguró que su industria se tiene que ajustar a los cambios modernos.

"Las estaciones de gasolina no son solo de eso. Algunas ya suplen gas natural. Nosotros estamos en el negocio de vender energía, sea con gasolina, paneles solares o lo que sea", indicó. "Ya es hora de que nos empecemos a mover a ese modelo", indicó El Nuevo Día.

Enterate lo último sobre economía digital, startups, fintech, innovación corporativa y blockchain
Innovación en tu mail
Suscribite a nuestro newsletter y recibí diariamente las últimas noticias en economía digital, start ups, fintech, innovación corporativa y blockchain.
Más sobre Innovación
Te puede interesar
Recomendadas