Empresas formales vs freelancers: ¿por qué las compañías no quieren a esta fuerza laboral?

Empresas formales vs freelancers: ¿por qué las compañías no quieren a esta fuerza laboral?
Las cámaras de economía del conocimiento denuncian a los freelancers frente a las autoridades, cómo los defienden las plataformas y expertos
Por Dolores Olveira
17.02.2021 20.35hs Innovación

Con 800.000 usuarios activos por mes en las dos plataformas para trabajo de freelancers, el trabajo independiente para empresas del exterior que se cobra en dólares es un fenómeno en alza, especialmente entre los jóvenes.

Especialmente en el sector de economía del conocimiento, es masivo el trabajo de los profesionales en este tipo de esquema, por lo que termina materializando una "fuga de talentos" que limita el acceso a colaboradores más capacitados a las empresas locales.

Por este motivo, el trabajo libre de los freelancers está bajo fuego de los empresarios del mercado tradicional del sector de Economía del Conocimiento de la Argentina.

Empresas de la actividad denunciaron frente a las autoridades la libertad de trabajo de que gozan estos profesionales que cobran en dólares mucho más del salario que se les ofrece en el país.

La denuncia al Gobierno

En tal sentido, Luis Galeazzi, de Argencon, la cámara que nuclea a empresas prestadoras de servicios de todos los verticales de la Economía del Conocimiento, advirtió que "en la mesa del sector que armó el Ministerio de Desarrollo Productivo, está el tema de los freelancers".

Para Galeazzi, "hay un problema entre el trabajo formal en empresas que pagan todos los impuestos y el trabajo informal o en negro, ya que crea una distorsión en el mercado".

Galeazzi apuntó a las plataformas que les consiguen trabajo afuera a los freelancers y les cobran una fee para hacerlos, así como a los clientes del exterior.

"Las plataformas lo que están generando es una distorsión en el mercado laboral; no sé cómo es la legalidad", subrayó.

Pero admitió que "son virtuales y están fuera de la Argentina, por lo que es muy difícil la fiscalización". De todos modos, afirmó que "ese es un problema de las autoridades".

"Para las empresas nacionales que pagan los costos laborales y los impuestos que corresponden resulta una competencia desleal medirse contra la informalidad de los freelancers que trabajan por fuera del sistema económico local", apuntó, a su vez, Sergio Candelo, de la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI).

"Sin lugar a dudas, el desdoblamiento cambiario es una de las principales razones que permite que estas ofertas del exterior se vean muy atractivas: los colaboradores perciben remuneraciones muy elevadas gracias a que pueden convertirlas al dólar blue y la industria nacional queda colocada en una situación muy desventajosa con respecto al mundo", manifestó Candelo.

"Esta fuga de talentos al exterior profundiza la escasez de profesionales en el sector IT, a la vez que provoca una pérdida de la propiedad intelectual de lo que se desarrolla en la Argentina para el exterior y de las divisas que quedan afuera del circuito económico", denunció Candelo.

"Para defender los valores de las empresas de nuestro país, es necesario repensar el futuro del empleo, las relaciones laborales y la transformación que requiere el modelo de contratación del trabajo", concluyó el directivo empresario.

El empresario Pablo Iacub, de Calypso, aseveró que "comprendo a los que quieren trabajar para el exterior en forma directa, pero las empresas pagamos impuestos y estamos muy controladas".

"El hecho de que haya otros que pueden vender sus servicios sin cumplir las normas es una competencia desleal", remarcó Iacub, y agregó que "esto afecta mucho a numerosas empresas nacionales, en concreto, a todas las que venden servicios al exterior. Tienen que competir con chicos que cobran por Paypal y sacan los billetes", se quejó.

De todos modos, Iacub reconoció que el de los freelancers es un fenómeno mundial, ya que "desde España trabajan para Inglaterra, y en los Estados Unidos, se mudan desde New York a Miami o Centroamérica, y conservan sus empleos. Pueden venir a la Argentina y acá no tienen que pagar ningún impuesto", advirtió.

"La solución punitiva es impracticable y conceptualmente no me gusta", aseguró Iacub, y abogó por crear "un régimen más amistoso, más libre, para este tio de mercado".

"Cualquiera con una PC y servicio de Internet hoy puede vender sus servicios al otro lado del mundo, y esto afecta a las empresas, a la seguridad social, e incluso, se quejan los sindicatos", alertó Iacub.

La respuesta desde las plataformas

"En Workana hay 5 millones de freelancers registrados y más de 200.000 activos cada mes", precisó Guillermo Bracciaforte, cofundador de Workana.

"En freelancers.com, existen 576.468 usuarios, de los cuales 536.555 son freelancers y el resto empresas", detalló comentó Sebastián Siseles, vicepresidente internacional de Freelancer.com 

Al respecto, Siseles negó que exista un vacío legal para regular a los freelancers, y por el contrario, aseguró que "está regulado en el Código Civil y Comercial bajo lo que se denomina locación de servicios".

"Se trata del diseño, del desarrollo de software, pero también del trabajo independiente de periodistas, abogados, psicólogos", comentó. Y añadió: "y si trabajan de forma equivocada tienen las sanciones del Código Civil y Comercial por mala praxis".

Para Siseles, sobrerregular a los freelancers iría en detrimento del mercado, y consecuentemente, se produciría una suba de precios.

Fenómeno mundial y Ley de Teletrabajo

"Existe actualmente un fenómeno mundial, acelerado por los efectos de la pandemia, en el que distintas empresas incorporan a su plantel talentos de distintos países del mundo", explicó Tomás Cabanelas, del estudio D’Alessandro Tax.

"Argentina, contando con importantes recursos humanos, y una moneda relativamente débil, es uno de los países más propicios para hallar freelancers dispuestos a poner en práctica sus conocimientos para capitales extranjeros", indicó Cabanelas.

"El problema para Argentina es la dificultad de aplicar las normas laborales, fiscales y previsionales argentinas a estos freelancers y a las empresas que los contratan. En especial teniendo en cuenta la irrupción de las criptomonedas", advirtió Cabanelas.

"Es necesaria una legislación más flexible si se pretende capturar a estos sujetos y que su actividad no caiga en la informalidad. Sin embargo, la legislación laboral argentina hasta ahora no ha acompañado este cambio de paradigma", subrayó el experto.

La Ley de Teletrabajo, que apunta claramente a relaciones laborales nacionales, no ha flexibilizado la relación entre la empresa y el trabajador a distancia. Antes bien, ha endurecido la relación laboral imponiendo nuevas regulaciones, entre las que se incluyen:

-El horario laboral debe pactarse previamente por escrito.

-Fuera de este horario laboral, el empleado tiene derecho a no ser contactado.

-Quienes tengan personas a su cargo tienen derecho a un horario compatible con las tareas de cuidado y a interrumpir la jornada laboral para ello.

-El empleador debe proporcionar el equipamiento de trabajo, mantenerlo y repararlo.

-Los accidentes domésticos en horario laboral serán considerados accidentes de trabajo.

En lo que se refiere a contratos de trabajo transnacional, indica que "se aplicará al contrato de trabajo respectivo la ley del lugar de ejecución de las tareas o la ley del domicilio del empleador, según sea más favorable para la persona que trabaja", recordó Cabanelas.

"Si bien a primera vista estas regulaciones enuncian derechos del trabajador, a fin de cuentas lo que le otorgan es la posibilidad de considerarse despedido y reclamar una indemnización ante posibles incumplimientos del empleador", remarcó Cabanelas.

"El problema es que estas disposiciones resultarán de escasa aplicación a los freelancers, pues son generalmente los argentinos quienes trabajan para empresas del exterior, y no al revés", comentó Cabanelas.

"Difícilmente la justicia de algún país extranjero con un clima amigable a los negocios, donde suelen instalarse las empresas que buscan talentos en todo el mundo, reconocerá la legislación argentina en un juicio laboral, o ejecutará una sentencia laboral argentina a una empresa residente en su país", dijo el experto.

Los freelancers y la AFIP

"A esta crisis en la relación laboral como se ha entendido históricamente en Argentina, se suman las dificultades de aplicación de las regulaciones tributaria y previsional", comentó Cabanelas.

Actualmente, para declarar sus ingresos, los freelancers deben inscribirse como trabajadores autónomos ante AFIP.

"Esto por si solo implica una detracción previsional de 27% de sus ingresos para la seguridad social, sin poder soslayarse el creciente escepticismo sobre futuros haberes jubilatorios", subrayó Cabanelas.

A esto deben sumarse el Impuesto a las Ganancias, y principalmente la pesificación forzada al tipo de cambio oficial, sumado a los trámites bancarios para hacerse del dinero proveniente del exterior.

"Esta opción luce muy poco atractiva comparada con la creciente cantidad de criptomonedas y plataformas asociadas a éstas que permiten la transferencia de valor a cualquier parte del mundo con conexión a Internet a través de un click, a cambio de bajas comisiones en comparación con la tradicional transferencia bancaria", relató Cabanelas.

Una ley especial para freelancers

Sobre una ley que pretenda capturar dentro del circuito formal a la creciente cantidad de freelancers, Cabanelas consideró que debería contemplar:

1. Una drástica reducción en los aportes previsionales autónomos.

2. La posibilidad de recibir las divisas que transfieren sus empleadores en el exterior, o que al menos sean liquidadas a un tipo de cambio más cercano al contado con liquidación.

3. Un importante aumento en el mínimo no imponible con razonables escalas progresivas en el Impuesto a las Ganancias.

"Todo esto pone a la Argentina en una encrucijada: capturar dentro del circuito formal las actividades de los freelancers requiere indudablemente una flexibilización de las relaciones entre estos y la AFIP", subrayó.

"Sin embargo, una flexibilización meramente sectorial generaría un doble standard legal que podría redundar en planteos de violación al principio constitucional de igualdad ante la ley", concluyó Cabanelas.

Al respecto, Jorge Figueroa, director de Public Affairs y Sostenibilidad de Randstad Argentina, remarcó que "más que regular con la mirada en paradigmas del pasado, necesitamos reinventar los sistemas de protección social para colocar al individuo, en lugar de un trabajo, formato de contratación o relación laboral en particular, en su centro".

"Como actores en la construcción del mundo del trabajo, en Randstad estamos convencidos que el nuevo paradigma hay que construirlo a partir del concepto de derechos individuales y portables", afirmó Figueroa.

"Tenemos que establecer el sistema de portabilidad de los derechos. Bajo la concepción de que el derecho es de las personas y no del puesto de trabajo o del tipo de contratación", agregó Figueroa.

"Sería como una mochila en la que cada trabajador va cargando a lo largo de su vida sus diferentes empleos llevando a donde vaya los derechos individuales asociados a ese piso mínimo de protección social", apuntó el ejecutivo.

"Ese piso mínimo debe asegurar la universalización del trabajo y pago decente, con protección social, con independencia del formato de contratación", precisó Figueroa.

"Habrá que debatir que se contempla y que no dentro de ese piso mínimo (la atención de salud del trabajador, la capacitación constante, las licencias –maternidad/paternidad, vacaciones, días por estudio, etc.-, seguro de desempleo, indemnizaciones, etc.), y desde ya como se financia este sistema", puntualizó Figueroa.

Trabajo en dependencia vs. autónomos

El mundo del trabajo en general se divide entre relaciones laborales en relación de dependencia o prestaciones de trabajo autónomas, comentó Marcelo Brandariz, de PwC Argentina.

"Las primeras regidas estrictamente por la Ley de Contrato de Trabajo con una estructura más rígida donde la autonomía de la voluntad tiene ciertas limitaciones y resulta de aplicación el orden público laboral, es decir, por debajo de la ley no se pueden negociar condiciones de trabajo", indicó.

"Por el contrario, en las prestaciones de trabajo independientes rige la autonomía de la voluntad, ya no aplica la ley de contrato de trabajo y entonces las partes negocian libremente las condiciones de contratación (modalidad de la prestación, precio, plazo, efectos de incumplimientos, etc.)", explicó Brandariz.

"El mundo del trabajo en relación de dependencia es una estructura sobre regulada donde el margen de libertad e innovación de las partes es prácticamente nulo", enfatizó.

"Por el contrario, el trabajo independiente, donde podemos incluir el trabajo freelance, se rige como señalamos, por la autonomía de la voluntad y la negociación libre de las partes", agregó.

"Han habido intentos en el último tiempo por regular este trabajo", precisó Brandariz, y recordó la reforma de 2017 que no prosperó, que incluía este tipo de contrataciones entre los denominados "trabajadores profesionales autónomos económicamente vinculados" intentando crear un estatuto especial".

"Existe hoy suficiente regulación en relación con el mundo del trabajo dependiente y el trabajo autónomo o "freelance", en cada caso con los principios e instituciones que regulan cada tipo de relación", resaltó.

"Establecer mayores regulaciones en el trabajo freelance implicaría imponer un corset y rigidez a un sistema de trabajo que se caracteriza principalmente por la libertad de contratación de las partes", completó Brandariz.

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